Uno de los indicadores más importantes de la salud de un cuerpo de agua es su capacidad de sostener vida. Muy a menudo, el agua de los Estados Unidos falla esta prueba fundamental--sus aguas dañan en lugar de sustentar vida.
El estuario del Delta de la Bahía es uno de los ecosistemas más ricos del país, pero se mantiene bajo la constante amenaza de la contaminación. ¿Cómo ha salido adelante ante a ésta amenaza? Esta pregunta es difícil de responder apropiadamente debido a que, sorprendentemente, se ha hecho muy poco monitoreo de la calidad de sus aguas. Existe preocupación por el alto nivel de contaminación encontrado en las últimos pruebas realizadas.
Estos pruebas revelan episodios de toxicidad lo suficientemente fuerte como para matar peces pequeños y camarones. Esta contaminación, que se cree viene principalmente de los pesticidas de descargas agrícolas y de corrientes de agua lluvia degradada de la ciudad (urban runoff), tiene sus efectos a lo largo de la cadena alimenticia del estuario.
Efectos en la Vida del Estuario
Los camarones y los peces pequeños son fuente vital de alimento para los peces grandes y los mamíferos en el estuario. Cuando la contaminación mata los camarones y los peces pequeños, afecta también la cadena alimenticia.
Además, la aparición de episodios tóxicos hace una gran diferencia. Aún los episodios más breves pueden tener efectos a largo plazo si ocurren cuando los animales son jóvenes y vulnerables. Las pruebas revelaron que muchos de los episodios tóxicos ocurrieron en dichas épocas, coincidiendo con las primeras etapas de vida de los grandes peces que se encuentran en disminución, incluyendo el delta smelt, el salmón chinook, el longfin smelt, el splittail, la trucha steelhead y el green sturgeon. Los científicos también sospechan que sí la toxicidad es lo suficientemente alta como para matar camarones y peces pequeños, también puede afectar a los peces grandes y a los mamíferos, además de disminuir su fuente de alimentación.
Se Necesita Investigación
En 1999 y 2000, los episodios tóxicos del estuario fueron menos frecuentes que en los años previos. Las posibles explicaciones incluyen un menor uso de sustancias tóxicas, el uso responsable de pesticidas, y los patrones del tiempo que disminuyeron el impacto de descargas periódicas en el estuario.
Se necesitan más años de información de monitoreo para determinar si éste es un cambio a corto -- o a largo plazo. Los científicos también necesitan datos adicionales sobre que tan extensa es la toxicidad en el estuario. Hasta ahora, el monitoreo se ha hecho relativamente en pocos sitios alrededor de la bahía, dejando otras partes del estuario con poco, o sin monitoreo alguno.
Los científicos no tendrán la información necesaria para comprender plenamente la condición en que se encuentra el agua del Delta de la Bahía, hasta que se hagan estas pruebas. Sólo pueden especular sobre la extensión de la contaminación, lo que el Area de la Bahía ha hecho para reducirla, y que tanto queda por hacer.
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