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Las perforaciones en la Plataforma Continental Exterior (OCS) amenazan a nuestras playas, océanos, comunidades costeras y vida marina


El Presidente Bush y algunos miembros del Congreso están presionando para abrir áreas que han sido protegidas de la perforación petrolera por muchos años, incluyendo las costa este y oeste, y Florida. Pero según la propia Administración de Información de Energía de la administración Bush, el efecto de permitir las perforaciones en esas áreas sería “insignificante”. Y los costos ambientales y económicos serían inmensos.
 
La infraestructura petrolera y de gas en tierra daña los terrenos, las economías y las comunidades costeras
Las explotaciones petroleras y de gas en ultramar requieren caminos costeros, tanques de almacenado, tuberías, plantas de procesamiento y otras instalaciones industriales. Todo eso puede dañar playas, humedales y hábitat de la costa, con consecuencias para las economías costeras que dependen del turismo, la recreación y la pesca.
 
Un peligro para la salud del océano
Las perforaciones y la producción en ultramar crean inmensas cantidades de desechos que contienen contaminantes tóxicos y radioactivos que pueden contaminar a los peces y a las especies marinas que consumen los seres humanos. Los desechos de la perforación contienen metales tóxicos, incluso mercurio, plomo y cadmio. Cada pozo crea decenas de miles de galones de estos desechos y la mayoría se tira en las aguas circundantes.  Cada pozo también descarga cientos de miles de galones de “agua producida”, que contiene contaminantes tóxicos que incluyen benceno, arsénico, plomo, radio, naftalina, zinc y tolueno, además de hidrocarburos de petróleo.
 
Contaminación del aire y emisión de gases de efecto invernadero
Los pozos en ultramar emiten contaminantes del aire que son carcinógenos conocidos, causan problemas respiratorios y son gases de efecto invernadero. Las emisiones de la perforación de un pozo de exploración promedio incluyen 50 toneladas de óxidos de nitrógeno, 13 toneladas de monóxido de carbono, 6 toneladas de dióxido de azufre y 5 toneladas de compuestos orgánicos volátiles. Las emisiones por la perforación de una plataforma operativa en la OCS incluyen 50 toneladas de NOx, 11 toneladas de monóxido de carbono, 8 toneladas de dióxido de azufre y 38 toneladas de hidrocarburos orgánicos volátiles al año.
 
Los relevamientos sísmicos dañan la vida silvestre
Los relevamientos sísmicos requieren del uso de pistolas de aire, que usan detonaciones explosivas para cartografiar formaciones rocosas en el suelo del mar. El sonido de estas explosiones submarinas se puede detectar a miles de millas. Las actividades sísmicas relacionadas con la exploración petrolera y de gas pueden dañar los órganos sensoriales de los peces y la fauna marina. Como la mayoría de los mamíferos y peces marinos usan el oído para navegar, detectar depredadores, encontrar presas y comunicarse, los relevamientos sísmicos pueden tener efectos profundos, incluso fatales.
 
Derrames de petróleo
Miles de galones de petróleo se derraman cada año de instalaciones en la OCS según el gobierno federal. A medida que las tormentas y huracanes se han intensificado, ha aumentado el número de derrames de petróleo. Tan solo los huracanes Katrina y Rita causaron 125 derrames de petróleo de plataformas y oleoductos en la OCS, totalizando 685,000 galones. El petróleo es tóxico para la mayoría de los peces y otras especies marinas y, según la Academia Nacional de Ciencias, los métodos de limpieza sólo pueden eliminar una pequeña fracción del petróleo derramado en aguas del mar.
 
Más perforaciones en la Plataforma Continental Exterior tendrían un impacto insignificante en los precios de la gasolina pero dañarían nuestras playas y comunidades costeras, perjudicando a la vida marina y contaminando nuestros mares. No podemos perforar nuestro camino hacia precios más bajos de la gasolina o la independencia energética. Más eficiencia, combustibles más limpios, mejores autos y comunidades donde se pueda vivir son soluciones reales a las penalidades que sufren los estadounidenses. Para mayor información, visite www.nrdc.org [en inglés].

última revisión 9/18/2008

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