Skip to main content

El rescate de la capa de ozono

crédito: NASA

Septiembre de 2012 marca el 25 aniversario del tratado ambiental más exitoso del mundo, el Protocolo de Montreal. El tratado ayudó a rescatar la capa de ozono y evitar una catástrofe mundial: Se salvaron millones de vidas y evitaron cientos de millones de cánceres y decadencia en la producción agrícola. Los logros del tratado han sido fenomenales.

La capa de ozono bloquea los rayos ultravioletas del sol que provocan cáncer. Los científicos descubrieron hace unos 40 años que los clorofluorocarbonos (CFC) estaban socavando esta capa protectora, exponiendo a los habitantes del planeta a un mayor riesgo de cáncer de la piel, cataratas y otras enfermedades. Si la producción de CFC hubiese continuado igual, se hubiese perdido un 80 por ciento de esta capa de ozono en este siglo y los niveles de radiación en Washington, D.C. tendrían la capacidad de quemarnos en menos de cinco minutos, de acuerdo a una evaluación realizada por el Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA.

La eliminación de los CFC bajo el Protocolo de Montreal permite que la capa de ozono se repare y que su capacidad protectora se restaure. Con sólo evitar la porción de los CFC que produce EE. UU. se prevendrán casi 300 millones de casos de cáncer de la piel no-melanoma en este país y muchos otros países alrededor del mundo para el año 2165.

El esfuerzo por restaurar la capa de ozono es un éxito rotundo para la salud pública y el medio ambiente en el cual el NRDC jugó un papel central. Es un verdadero testamento de la habilidad humana de resolver problemas globales y prueba que lo podemos lograr más rápido y a menos costo de lo pensado.

Ahora podemos aplicar las lecciones aprendidas en la lucha por proteger la capa de ozono a la batalla contra otra crisis global: el cambio climático.

Los científicos forjan acción

Gracias a la ciencia supimos de los problemas que presentan la destrucción de la capa de ozono y el cambio climático. En 1974, F. Sherwood Roland y Mario Molina publicaron un estudio donde exponían los efectos de los CFC en la capa de ozono. Los científicos de NRDC reconocieron el significado de estos hallazgos y se movilizaron para dar a conocer los datos alrededor del país. Los expertos de NRDC también solicitaron la prohibición del uso de los CFC en aerosoles ante la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) y otras agencias gubernamentales.

La industria química no tardó en reaccionar. Algunas compañías como S.C. Johnson acordaron cesar el uso de los CFC desde 1975. Pero DuPont y otros fabricantes de los CFC atacaron el trabajo de Molina y Roland. Sin embargo, un informe de la Academia Nacional de Ciencias confirmó los hallazgos y la EPA prohibió casi todos los CFC en aerosoles en 1978.

Pero el problema era aún peor ya que los CFC también se utilizaban en refrigeradores y acondicionadores de aire. NRDC demandó a la EPA para que también prohibiera esta clase de CFC y la industria insistió que eso tendría consecuencias sociales y económicas. Un ejecutivo le dijo al Congreso que: los equipos de congelación de los supermercados cesarían de funcionar...las maquinas que mantienen los edificios, las oficinas, los hoteles y los hospitales frescos se apagarían. Otros en la industria atacaron nuevamente a la ciencia. El Presidente de DuPont, Richard Heckert, dijo que no existía un acuerdo en la comunidad científica sobre los posibles efectos a la salud de los cambios ya observados en la capa de ozono. Como los que hoy en día niegan el cambio climático, Heckert simplemente estaba equivocado.

A partir de 1985, David Doniger abogado de NRDC empezó a reunirse con funcionarios gubernamentales, empresarios y grupos ambientalistas para encontrar una solución. En una reunión, un ejecutivo dijo que no había alternativa a los CFC. El ejecutivo explicó que habían identificado otros químicos adecuados para el uso en la refrigeración, el aislamiento y la electrónica pero que no eran asequibles. Sin quererlo, reveló la existencia de alternativas. Lo que se necesitaba entonces era una manera de asegurar que el precio de las alternativas pudiera competir en el mercado.

Eventualmente, el gobierno del presidente Reagan adoptó la idea de una eliminación gradual de los CFC planteada por Doniger en EE. UU. y las fomentó en las negociaciones internacionales, liderando la causa e inspirando a otros 23 países a firmar el Protocolo de Montreal en 1987. Desde entonces, el tratado ha sido ampliado y reforzado muchas veces. Hasta la fecha, más de 190 países se han adherido al tratado y prevenido el rápido deterioro de la capa de ozono.

Aunque se evito una catástrofe, el peligro persiste

No es fácil transmitir la magnitud de la catástrofe que se evitó, el desastre que no ocurrió. Pero Dr. Paul A. Newman, científico de la NASA lo ha logrado en su análisis extraordinario, “The World Avoided”. Puedes leer sobre ello aquí.

Sin embargo, existen químicos que reemplazaron los CFC, los hidrofluorocarbonos (HFC) que aún plantean un gran problema. Los HFC también son gases de efecto invernadero (GEI) potentes y el panel de ciencia del Dr. Newman estima que si permitimos su acumulación, para mediados de siglo enfrentaremos el mismo problema que cuando los CFC estaban en su apogeo.

Sabiamente, el Protocolo de Montreal responsabiliza a las partes involucradas al asegurar que los productos químicos que sustituyen los CFC sean seguros y eso incluye asegurar que no aumenten el cambio climático. Así que dos grupos de países: Estados Unidos, Canadá y México y un grupo de naciones insulares dirigidas por Micronesia han propuesto utilizar el Protocolo de Montreal para eliminar el uso de los HFC. La gran mayoría de los países quieren avanzar en esto, pero tres países, China, India y Brasil, bloquean el inicio de las negociaciones. Buscaremos avanzar el tema en la próxima reunión mundial en Ginebra en noviembre de 2012.

A pesar del actual estancamiento en relación a los HFC, el Protocolo de Montreal es prueba positiva de que los casi 200 países del planeta son capaces de cooperar eficazmente para proteger a sus ciudadanos de una crisis de contaminación global.

Restaurar la capa de ozono precisó del conocimiento científico, la presión pública, el apoyo bipartidista y la innovación industrial. Estas mismas fuerzas pueden unirse contra el cambio climático, pero requiere el esfuerzo general. El Protocolo de Montreal muestra el camino hacia el éxito y siguiéndolo podemos triunfar ante el cambio climático.Se pudo. ¡Se puede!

última revisión 10/10/2012

Share

No ignoren nuestro fuerte interés en combatir el cambio climático
Publicado por Fernando Cazares, 2/24/14
Diez ciudades liderarán a la nación en la eficiencia energética
Publicado por Peter Lehner, 1/31/14
Sí nos interesa...y mucho
Publicado por Adrianna Quintero, 1/23/14
Año nuevo, iluminación nueva: EE. UU. le dice adiós a las luces ineficientes
Publicado por Noah Horowitz, 1/3/14
Las luces LED: Un regalo navideño con beneficios perdurables
Publicado por Noah Horowitz, 11/25/13