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Superpotencia mundial: Estados Unidos debe tomar liderazgo en la lucha para proteger a nuestro planeta

por S. Jacob Scherr, director del programa internacional de NRDC

Como abogado joven del NRDC en la década de 1970, me pareció una inspiración enorme ver a los Estados Unidos como lider mundial en la lucha para proteger nuestro planeta de la contaminación y la degradación de los recursos. Nunca me hubiera imaginado que décadas después - cuando entramos a una era de cambio mundial sin precedentes - los lideres de los Estados Unidos serían tan ciegos a las amenazas al medio ambiente a nivel mundial.

Lo que lo hace particularmente difícil de entender es que ningun país pierde más al no enfrentar nuestros problemas ambientales actuales - ni tampoco tiene la capacidad de contribuir tanto para resolverlos - como los Estados Unidos. Como accionistas de la economía más grande del mundo, los estadounidenses nos hemos acostumbrado cada vez más a la comodidad material. Y sin embargo con una cantidad limitada de recursos, como el petróleo, la tierra y el agua potable, y el rápido incremento en la demanda de consumo en China y otras naciones, simplemente no podemos mantener nuestros índices actuales de consumo. Al mismo tiempo, creamos más polución que cualquier otro país. Con menos del 5% de la población mundial, los Estados Unidos produce 25% de las emisiones de dióxido de carbono totales del mundo - más que China, Japón y la India juntos - y también consume 26% del petróleo mundial, 25% del carbón y 27% del gas natural.


Ningun país pierde más al no enfrentar nuestros problemas ambientales actuales -- ni tampoco tiene la capacidad de contribuir tanto para resolverlos -- como los Estados Unidos.

Como el país más rico pero también el que más contamina la Tierra, los Estados Unidos debe tomar un papel central en cualquier esfuerzo para proteger el medio ambiente mundial. Pero a pesar de nuestra incomparable influencia - y la creciente presión sobre los sistemas naturales de nuestro planeta - Estados Unidos ha dejado de asumir el liderazgo en la protección del medio ambiente cada vez más.

En la década de 1970, los estadounidenses estaban en la vanguardia del establecimiento de un sistema de autoridad ambiental internacional. Jugamos un papel activo en la creación de instituciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y para dar forma a tratados internacionales que incluyen la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de 1972 (CITES, por sus siglas en inglés) y el Protocolo de Montreal de 1987, que tiene el propósito de proteger la capa de ozono de la Tierra. Al mismo tiempo, los funcionarios de Estados Unidos exigieron más transparencia y responsabilidad ambiental de las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y países de todo el mundo han basado sus propias leyes ambientales en las leyes de Estados Unidos, como la Ley de Política Nacional Ambiental de 1970.

Hemos logrado avances importantes en las décadas recientes en la limpieza del aire y del agua, reservando suelos vírgenes para su protección y preservando la biodiversidad. Pero estos esfuerzos no han llegado lo suficientemente lejos. Sin un cambio drástico en nuestra forma de considerar y administrar nuestros recursos naturales restantes, nosotros, como estadounidenses, pondremos en riesgo nuestra calidad de vida, nuestra salud y nuestra seguridad. Según un importante informe científico internacional publicado en 2005, el ser humano ha acabado con el 60% de las praderas, bosques, tierras de cultivo, ríos y lagos del mundo. Los científicos predicen que cuando la población mundial aumente a aproximadamente 9 mil millones de personas en el 2050, podrían surgir conflictos dispersos por el suministro mundial de agua potable y otros recursos.

A medida que la economía de China, India y de otros países en vías de desarrollo siguen creciendo, se proyecta que el número de vehículos en las calles aumentará a unos 1,200 millones para el 2025, y a su ritmo de crecimiento actual, para el 2035 podría duplicarse el consumo actual de energía. Como resultado, aumentará la contaminación por los tubos de escape de los vehículos y de las plantas generadoras de energía a carbón atrapando el calor en la atmósfera de la Tierra y causando calentamiento global más grave. El cambio climático conllevará un mayor riesgo de desastres naturales, como inundaciones y sequías, y podría causar la extinción de una tercera parte de todas las especies silvestres para mediados del siglo, dicen los científicos.

A pesar de las implicaciones obvias de estos cambios para la seguridad nacional, la economía y la salud pública de los Estados Unidos, los funcionarios siguen rehusándose a dar prioridad al medio ambiente mundial. Desde que asumió el cargo, la administración Bush no ha ayudado a otros países a lidiar con los problemas ambientales ni a implementar leyes, y en muchos casos ha conducido un esfuerzo sistemático para debilitar los regímenes ambientales internacionales. La administración:

 

  • Dos veces buscó exenciones de la disposición del Protocolo de Montreal que prohíbe el uso de metilbromuro, la sustancia química más potente causante de reducción de la capa de ozono que se sigue usando ampliamente.

  • Se rehusó a ratificar el Protocolo de Kioto de 1997, el primer acuerdo internacional que exigía reducciones obligatorias de las emisiones de gases causantes de calentamiento global.

  • No promovió otros tratados importantes, incluyendo la Convención de Basel de 1989 sobre el Traslado Transfronterizo de Desechos Peligrosos y la Convención de Bonn de 1979 sobre Especies Migratorias.

  • Obstaculizó los esfuerzos internacionales para establecer límites obligatorios a las emisiones de mercurio de las plantas generadoras de energía y el uso de sonares militares de alta intensidad que causan serios daños a las ballenas y a otros mamíferos marinos.

  • Buscó en repetidas ocasiones debilitar leyes estadounidenses con décadas de antigÜedad, como la Ley del Agua Limpia, la Ley del Aire Limpio y la Ley de la Política Nacional Ambiental, abandonando el récord de los Estados Unidos como pionero de la legislación ambiental.

 

El NRDC está pidiendo al Congreso dar el primer paso hacia el restablecimiento del liderazgo de los Estados Unidos en el tema ambiental. Es hora de ver a conciencia y de forma bipartidista los impactos combinados del crecimiento de la población, el uso de recursos y la contaminación ambiental sobre nuestros intereses nacionales. Nunca hemos asumido este tipo de revisión ordenada por el Congreso -- y la última vez que el gobierno federal consideró exhaustivamente estos asuntos fue a finales de la década de 1970. El NRDC está trabajando con otras organizaciones en la Campaña del Legado de la Tierra, que pide al Congreso crear una comisión que revise el entendimiento de los científicos acerca del estado de nuestro planeta y que recomiende el liderazgo de Estados Unidos para la protección del medio ambiente mundial.

Ningún otro país en el mundo está tan bien posicionado como Estados Unidos para estimular los tipos de cambios radicales que son fundamentales en este momento. Si adoptamos tecnologías que nos ayuden a vivir de manera más eficiente y cooperamos de forma activa con otros países en cuestiones del medio ambiente, podremos sostener nuestras sociedades sin abatir los ecosistemas mundiales. De lo contrario, ¿qué tipo de planeta les dejaremos a nuestros hijos?

NRDC
El Consejo para la Defensa de Recursos Naturales o NRDC por sus siglas en inglés (Natural Resources Defense Council) es una organización nacional sin ánimo de lucro que consiste de científicos, abogados y especialistas dedicados a la protección de la salud pública y el medio ambiente. NRDC tiene más de 1.2 millón de miembros y activistas en Internet.