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Vida y muerte en una tierra seca

La supervivencia de Perú depende a largo plazo del agua de los glaciares de los Andes. El problema es que todo ese hielo pronto se acabará.

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El polémico lago

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Pasé mi último día completamente en la Cordillera Blanca en el más grande de todos los lagos de origen glaciar, la laguna Parón. Esta vez César estuvo presente. La laguna Parón no sólo representa el pináculo de su carrera como ingeniero, sino que también se encuentra en la línea de falla del cambio climático y la política del agua. Lo que ha ocurrido allí en los últimos dos años no ha sido materia de los titulares internacionales, al menos no todavía. Pero es un precursor temprano de lo que se avecina.

La laguna es de casi dos kilómetros de largo. En la luz del sol sus gamas de color van desde el jade verde hasta el azul turquesa. Los picos nevados que lo alimentan son filosas pirámides blancas. Uno de ellos, el Artesonraju con 6.025 metros, se dice que es el modelo para el logotipo de Paramount Pictures.

La laguna Parón ha sido siempre el más preocupante de los lagos, César dijo. A diferencia de la morena en Laguna 513, que es piedra sólida, el Parón es una masa porosa e inestable de roca, hielo y barro. El desafío de hacerlo seguro no ha tenido precedentes en la historia de la ingeniería glacial. Cuando el trabajo se inició en la década de 1980 solo existía un camino en forma de herradura para llegar al lago, sin equipo de comunicación, ni suministros médicos, ni una cámara de descompresión para los buceadores que tenían que descender en la oscuridad casi 60 metros en agua helada para encontrar un área rocosa lo suficientemente fuerte como para resistir la perforación de un túnel de drenaje. El trabajo demoró una década y fue concluido en 1992.

Pero años al borde de un desastre y con el aumento del nivel del lago debido a la temporada de lluvias estuvo a punto de agrietar la morena esto dio paso a otra idea: aquí existía una fuerza inmensa que podría ser domesticada para proyectos de irrigación a gran escala en el valle inferior del Río Santa y para electricidad. El problema era la variabilidad espectacular de los flujos estacionales del río y aquí es donde la laguna Parón fue tan útil. Las emisiones de agua de las vastas reservas del lago podían ser reguladas por la demanda. Pero, ¿quién había reclamado primero esas aguas y con qué propósito? ¿Las comunidades locales que lo necesitaban para sus cultivos o los sucesivos propietarios de los 265 megavatios de la planta hidroeléctrica en el Cañón del Pato, la cual había pasado cuando entré en el valle?

En EE. UU., Duke Energy, la empresa que compró la planta en 1999, ha sido un líder en el desarrollo de energías renovables y ha luchado por legislación sobre el clima. Perú era un lugar atractivo para las empresas como Duke a finales de 1990, cuando el gobierno privatizó amplios sectores de la economía y ofreció una atractiva exención fiscal para los inversores extranjeros. Pero las tensiones aumentaron después de la llegada de Duke. Cuando la planta recibía toda el agua que necesitaba y el flujo del Parón fue cerrado, los agricultores en el valle de abajo se quejaron de que carecían de agua para el riego. Durante grandes emisiones de agua sus campos se inundaban de sedimentos glaciares.

Las comunidades eligieron a Antonio Dueñas Goñi, un catequista local, como su líder y nos acompañaron en la visita a la laguna Parón. Los 5,000 habitantes del valle se encuentran dispersos en varios caseríos separados, me dijo en un español vacilante al tiempo que el sol de la tarde comenzaba a moverse detrás de las montañas, haciendo ver la laguna como una sombra profunda. Su pueblo se llama Paltay que más o menos se traduce como "pequeño aguacate querido". La gente cultiva maíz, papas, trigo, guisantes y flores, que venden en el mercado en Caraz. La mayoría son nativos de habla quechua, la mitad son analfabetos.

La discusión llegó a su punto culminante en la estación seca de 2008, dijo Dueñas, cuando el nivel del agua se redujo drásticamente, creando un feo anillo en la cuenca del lago. Las reducciones de agua de Duke no fue el único problema. Muchos de los participantes en el drama también notaron un problema subyacente: la laguna Parón estaba completamente dentro de los límites del Parque Nacional Huascarán. Entonces, ¿cómo podrían los derechos de operación ser concedidos a los extranjeros?

En julio de ese año, los campesinos tuvieron un servicio de oración en la morena e hicieron hincapié en que el agua era un don de Dios, que su relación con los glaciares era de naturaleza espiritual. "Llamamos al papá Yaya de la montaña", dijo Dueñas, las palabras en español y quechua para "padre". Al finalizar las oraciones, los campesinos levantaron una barricada y cerraron las válvulas de descarga, lo que liberó suficiente agua para sus propias necesidades. Este fue el comienzo de un enfrentamiento que duró 18 meses.

La ocupación podría haber llevado al desastre. Ya sea porque los campesinos se estaban involucrando en un acto de provocación o simplemente porque desconocían los riesgos que estaban creando, es un tema a debatir. El nivel del lago de 4.200 metros en la laguna Parón es el equivalente de un incendio de cuatro alarmas. Con las válvulas cerradas y con una estación de lluvia inusualmente severa, el nivel de las aguas siguió aumentando hasta llegar a los 4 metros, casi el nivel de desbordamiento de la represa. En ese momento Duke instó al gobierno a intervenir. Las autoridades declararon un estado de emergencia de 60 días y luego formaron una comisión para averiguar cómo el agua del lago debe ser gestionada en el futuro.

"El asunto sigue sin resolverse", dijo Mark Hoffman, presidente de operaciones de Duke en Perú, cuando lo llamé a su oficina en Lima varias semanas después de mi visita al Parón. "Al principio el gobierno no invitó a Duke a unirse al comité, pero hemos insistido en que tenemos que estar incluidos. Al mismo tiempo, reconocemos que sólo somos uno de los jugadores y vamos a aceptar lo que el comité decida finalmente.

"La Laguna Parón ha sido una verdadera revelación para nosotros. Una operación de este tipo es sumamente compleja y requiere la participación no sólo de Duke, sino de otros usuarios como los agricultores que producen a menor escala. Desde que se dio el estado de emergencia, creo que nos hemos vuelto mucho más sensibles a las necesidades de las comunidades locales", añadió.

 

El precio del agua

La adaptación al cambio climático es un desafío particularmente complejo. Se requiere dinero, nuevas tecnologías, infraestructura, capacidad institucional, datos precisos, diferentes maneras de producir y consumir energía, cambios en la cultura y estilo de vida, además de la destreza para adaptarse a constantes cambios y a circunstancias de incertidumbre. Perú es una lección de por qué los países que están en mayor riesgo son los menos preparados para responder.

María Paz Cigarán, quien encabeza un grupo de expertos del medio ambiente en Lima llamado Libélula (Dragonfly) me comenta: "En cierta forma el cambio de la política pública es la parte más fácil de la ecuación, pues nunca le hemos puesto un precio real al agua. A menudo tenemos racionamiento durante la estación seca. Necesitamos la conservación, sistemas racionales de almacenamiento, reciclaje de aguas residuales, distribución eficiente y un cambio en las tarifas para beneficiar a los pobres".

El gobierno no está cerca de lograr solucionar el problema, dijo Cigarán y ningún funcionario del gobierno está en desacuerdo con esa crítica. La planificación es informal, las responsabilidades están dispersas entre una gran cantidad de organismos y un recién creado Ministerio del Medio Ambiente apenas busca establecerse. Los datos básicos y la investigación sobre el impacto futuro del cambio climático en Perú son rudimentarios. El país aún no tiene un sistema meteorológico nacional formal y crear uno costaría cerca de 100 millones de dólares.

Responder al cambio climático con una infraestructura costosa: ese era el estribillo constante de casi todos. La última fantasía para salvar a Lima es desalinizar el agua de mar pero nadie se atreve a fijar una cantidad de dinero para esto. La inversión sería enorme. Duke invertirá fuertemente en tuberías de gas natural, el proyecto de irrigación Chavimochic se ocupará de la disminución del flujo del Río Santa con la construcción de un nuevo y enorme depósito de almacenamiento que cuesta cientos de millones de dólares.

La respuesta de mayor alcance del gobierno a la crisis de agua de Lima es una reingeniería de los Andes. Ya convirtieron unos 20 lagos glaciares pequeños en las cabeceras del río Rímac el alma de la ciudad, en embalses, vinculados por una red de canales a un embalse natural más grande llamado Marcapomacocha. La llamada Marca fase II es aún más ambiciosa. Esta incluiría perforar un túnel a través de las montañas para aprovechar el río Mantaro, un río importante en el otro lado de la divisoria continental, pero el gobierno aplazó el proyecto hace 15 años, alarmado por el posible costo de efectivamente sustituir glaciares reales con  artificiales.

Aún suponiendo que los proyectos como estos son necesarios y deseables, ¿de dónde provendría el dinero? El plan de financiación esbozado el año pasado en la conferencia climática de la ONU en Copenhague parece un lugar obvio para empezar. Las naciones más ricas prometieron $10 mil millones al año a partir de 2010 a 2012, llegando a $100 mil millones en 2020, para ayudar a los países a vulnerables a adaptarse al cambio climático. Pero hay todo tipo de advertencias, dijo Heather Allen, una abogada internacional que trabaja para el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council) "Por ejemplo, es muy difícil saber si este dinero es en realidad lo que ellos llaman "recursos nuevos y adicionales" o simplemente una reasignación de otros tipos de ayuda al desarrollo", dijo. Irónicamente, agregó, a pesar de la gravedad de la situación de Perú, su per cápita del producto interno bruto es alrededor de 4.000 dólares, lo cual no lo pone en la categoría de "los más vulnerables". Ese término se limita principalmente a las naciones africanas propensas a sequías e inundaciones y a los pequeños estados insulares que se enfrentan a la perspectiva de ser sumergidos por el océano.

 

última revisión 2/9/2011

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