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NRDC exhorta limpieza inmediata de residuos de carbón y fortalecimiento de las reglamentaciones correspondientes

Responde al Senado con relación al derrame de lodo en Tennessee

WASHINGTON (8 de enero de 2009) - En respuesta a la audiencia convocada hoy por la senadora Barbara Boxer con relación al catastrófico derrame de residuos de combustión de carbón ocurrido en la central termoeléctrica Kingston, alimentada por combustibles fósiles y perteneciente a la Autoridad del Valle de Tennessee, el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC) emitió el comunicado y las recomendaciones siguientes:
 
Declaración del doctor Allen Hershkowitz, científico senior de NRDC:
 
“Este desastre es un llamado de alerta urgente para que el gobierno actúe de inmediato a fin de proteger a centenares de comunidades y de personas contra el lodo tóxico generado por el carbón, no solamente en Tennessee, sino en todo el país. La Agencia de Protección Ambiental y el próximo gobierno deberán actuar con celeridad para limpiar este desastre y reforzar las regulaciones de los residuos de carbón con el objeto de impedir que se siga contaminando el agua, el aire y la tierra de manera imprudente y peligrosa”, declaró.
 
Recomendaciones de NRDC para la implementación de regulaciones más estrictas a los residuos de carbón y la protección de la salud humana:
 
  • La Agencia de Protección Ambiental (EPA) debería prohibir la construcción de nuevos embalses de residuos de superficie y la ampliación de los embalses existentes y estudiar con prontitud la integridad de las instalaciones existentes, incluyendo los requisitos para garantizar que las instalaciones riesgosas sean cerradas rápidamente para eliminar las amenazas a largo plazo.
     
  • EPA debe exigir que todos los vertederos empleados para la eliminación de residuos de combustión tengan elementos adecuados para control de contaminación, que incluyan revestimientos compuestos, sistemas de recolección y tratamiento de lixiviado, además de sistemas de supervisión de aguas subterráneas y superficiales. El mantenimiento y la unión continúa a largo plazo deben ser un requisito.
     
  • EPA debe exigir que todos los embalses de residuos de carbón existentes sean drenados, cerrados y limpiados; además, debiera exigir la evaluación de todos los embalses de superficie cerrados en los 20 últimos años como mínimo para determinar su peligrosidad para la salud humana y el medio ambiente.
     
  • La Autoridad del Valle de Tennessee (TVA) debiera de inmediato proporcionar exámenes de sangre y médicos gratuitos a todas las personas y familias que así lo soliciten en la región afectada y alrededor de otros embalses de residuos de carbón.
 
Antecedentes
 
En el país, unos 600 vertederos y embalses de superficie almacenan fango de cenizas de carbón y otros residuos generados por la combustión del carbón. Estos residuos contaminados pueden representar una grave amenaza para la salud, en particular cuando se producen derrames. Los residuos de la combustión del carbón contienen elevadas cantidades de arsénico y otros metales pesados, como cadmio y cromo. El arsénico es el más preocupante de ellos, pues es un conocido carcinógeno humano que provoca cáncer de vejiga, riñón, hígado, pulmón, próstata y piel.
 
Tal como lo ilustra este horrible derrame, muchas instalaciones empleadas para la eliminación de los residuos de la combustión del carbón son insuficientes para prevenir una contaminación externa. En algunos casos, como el desastre de la TVA, implican fallos catastróficos, mientras que otros son simplemente el resultado de instalaciones de eliminación mal diseñadas. Por ejemplo, en el país, el 40 por ciento de los vertederos que aceptan residuos de carbón y el 80 por ciento de los embalses en superficie no poseen recubrimientos que impidan la filtración de los contaminantes hacia los suministros de agua cercanos.
 
Los embalses de superficie, como los que se derramaron en Tennessee, son una forma particularmente peligrosa para eliminar los residuos de la combustión del carbón. Estos embalses, que con frecuencia carecen de revestimientos impermeables y sistemas de control de aguas subterráneas, son grandes estanques donde se vierten los residuos como una mezcla acuosa. Esto permite que las sustancias tóxicas se filtren y contaminen el suelo, el agua subterránea y el agua de la superficie, poniendo en peligro de contaminación los suministros de agua pública, así como los pozos de agua potable. Además de los riesgos para la salud humana, un informe del Consejo Nacional de Investigación (NRC) del año 2006 indicó que se observó un gran número de efectos ecológicos relacionados con la contaminación del agua a causa de los embalses en superficie de residuos de combustión. Esto incluyó la reducción en las poblaciones de animales y el desarrollo de anormalidades en peces, malformaciones en ranas, daños a las plantas y acumulación de arsénico tóxico, cadmio y selenio en organismos bentónicos, entre otros.
 
Una evaluación preliminar de riesgo realizada por EPA en el año 2007, en la que se evalúan 21 componentes peligrosos en los residuos de la combustión, indica que ciertos sitios de eliminación de cenizas de carbón representan un riesgo de cáncer que sería unas 1,000 veces más elevado que el nivel considerado aceptable por la agencia. La propia EPA ha identificado sitios que se sabe o se sospecha están contaminados por los residuos de la combustión del carbón en 24 estados.
 
Sin embargo, EPA no ha seguido su propia Determinación Reguladora (Regulatory Determination) del año 2000 para reglamentar estos residuos, en cambio, ha permitido a los estados que continúen fijando sus propias y endebles reglas. En el año 2000, EPA se comprometió a redactar una reglamentación nacional para los vertederos y los embalses de superficie para almacenar residuos de la combustión del carbón, pero esta agencia ni siquiera llegó a proponer las reglamentaciones para estos sitios destinados a los residuos. Entretanto, el sector de los servicios públicos ha hecho fuertes campañas de cabildeo para que esto siga así. En un comentario con relación a EPA, un grupo mercantil relacionado con los servicios públicos argumentó: “EPA puede dar un paso atrás de modo seguro sin invertir los recursos necesarios para desarrollar un nuevo programa federal regulador y permitir que los estados sigan siendo la principal autoridad reguladora sobre la eliminación [de los desperdicios de la combustión del carbón].”
 
EPA tampoco ha adoptado un rol de liderazgo, aún cuando tiene autoridad legal para actuar para remediar cualquier “peligro inminente y sustancial para la salud y el medio ambiente” que surja de la eliminación de residuos. La agencia debería iniciar con prontitud un programa para investigar y reducir la inadecuada eliminación de residuos de combustión de carbón mientras continua elaborando reglamentaciones.
 

Estanques similares de residuos de carbón también contaminan la región central de los Apalaches, depósitos de los subproductos de los sedimentos del carbón de la minería de extracción de carbón en las cumbres que amenazan a las comunidades y contaminan los arroyos de la montaña. Estos estanques de desperdicios también tienen antecedentes de fallos catastróficos, con resultados similarmente trágicos. Al final, lo sucedido en Kingston, TN, nos recuerda una vez más el alto precio que debemos pagar por nuestra continúa dependencia del carbón y la ironía del mito del "carbón limpio".