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NRDC celebra el décimo aniversario de la gran victoria en Laguna San Ignacio

Última críadero para las ballenas grises que actualmente continua protegido

LOS ANGELES (4 de marzo de 2010) - Esta semana se cumple el décimo aniversario de una victoria monumental que movilizo a millones de personas para proteger a la Laguna San Ignacio, ubicada en la costa oeste de Baja California Sur en México es considerada el último lugar prístino para la cría de la ballena gris del Pacífico. El gobierno Mexicano sucumbió ante la presión pública encabezada por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés) y abandonó los planes para construir una inmensa planta industrial de sal de unos 16 mil metros cuadrados cerca de la laguna propuesta el 2 de marzo de 2000. El proyecto de la planta de sal era en conjunto con la Corporación Mitsubishi de Japón.

"Esta sigue siendo una de las decisiones ambientales más importantes de nuestra generación, no sólo para México, sino para el mundo", "La Laguna San Ignacio es un Patrimonio de la Humanidad, una reserva de la biosfera de México", "un santuario ballenero y un refugio de aves migratorias. Llevamos toda la fuerza de la opinión mundial y el poder de los consumidores para presionar a la Mitsubishi y México y así salvar el criadero de la ballena gris. Este hubiera sido el peor lugar en el planeta para el desarrollo industrial”. Dice Joel Reynolds, abogado de NRDC.

La decisión fue una victoria de proporciones históricas para NRDC y para la coalición de ecologistas, pescadores, científicos y consumidores, así como lo fue para la amenazada ballena gris y otras especies marinas que viven en el lago. Más de un millón de personas enviaron peticiones, cartas y correos electrónicos a la Mitsubishi y a México exigiendo que renunciaran a sus planes de industrializar la Laguna San Ignacio, otros le informaron a la empresa porque no compraban sus productos.

"Nosotros no sólo estamos celebrando la derrota de los planes para una inmensa planta de sal en la Laguna San Ignacio, pero también una década de esfuerzos para proporcionar una protección permanente a esta verdadera joya biológica”. Hemos hecho grandes progresos al trabajar con las comunidades locales y nuestros socios del medio ambiente para impedir un resurgimiento de los planes de construcción de la planta de sal y de este modo asegurar un futuro sostenible para la gente que vive allí", añade el abogado sénior de NRDC Jacob Scherr.

Tras la victoria en contra de la Mitsubishi, NRDC proporcionó apoyo y ánimo para una serie de proyectos a las comunidades locales con alternativas económicas sostenibles, incluida la ayuda para ampliar y mejorar la escuela cerca de la laguna. Hace cinco años, ayudamos a lanzar la Alianza para la Conservación de la Laguna San Ignacio. Con un fuerte apoyo de los miembros de NRDC y otros donantes, la Alianza compró servidumbres para la protección en más de 125.000 hectáreas de tierra alrededor de la laguna y así aumentar la protección a otras 100.000 hectáreas.

Cada año, cientos de ballenas grises nadan miles de kilómetros hacia el sur desde el Ártico a aparearse, dar a luz y amamantar a sus crías en las cálidas aguas de la vibrante laguna. La Laguna San Ignacio, es una de las mejores áreas para observar la vida silvestre en el planeta, además de ser el último lugar prístino para el criadero de la ballena gris del Pacífico.

El proyecto de sal

Si el proyecto de la planta de sal avanzaba, la laguna se hubiera enfrentado a los estruendosos motores diesel que bombearían cada segundo alrededor de 6.000 galones de agua de la laguna, para mandarlos a las lagunas de evaporación y flotas de excavadoras excavando el terreno circundante. Por toda la ruta migratoria de la ballena pasaría un muelle de hormigón de una milla de largo que transportaría la sal a una zona de carga en alta mar a más de 120 camiones cisternas al año. Cada tres meses, un buque tanque de diesel gigante llenaría su tanque de combustible, aumentando los riesgos de derrames de petróleo y otros accidentes.

La Coalición para salvar la Laguna San Ignacio

Desde 1996 NRDC está trabajando para preservar la Laguna San Ignacio, cuando lanzó la campaña internacional para detener la Mitsubishi y el gobierno mexicano en la construcción de una masiva planta industrial de sal en las orillas de la laguna en el año 2000, México y Mitsubishi acordaron abandonar esta construcción, después que NRDC y sus socios locales atrajeron la opinión mundial y el poder de los consumidores. El éxito de este esfuerzo ciudadano inspiró la creación de la  Iniciativa BioGemas de NRDC, que trabaja para defender los lugares silvestres más amenazados en las Américas.

En 1994, Mitsubishi presentó su primera solicitud en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para construir la planta de sal, la cual fue rechazada como "incompatible con los objetivos de conservación" de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, creada por el gobierno mexicano en 1988 como el área natural protegida más grande de América Latina., la reserva fue declarada en 1994 por las Naciones Unidas Patrimonio de la Humanidad. Las instalaciones de la planta de sal más grande del mundo, con un costo de $100 millones, abarcarían 62.000 hectáreas de la reserva, cerca de tres veces el tamaño del Distrito de Columbia.

La Coalición para Salvar la Laguna San Ignacio, comprende 50 grupos ambientales de México y los Estados Unidos, los que han trabajado durante cinco años para detener el proyecto. En 1999, los esfuerzos de la coalición se vieron reforzados por el respaldo de 34 científicos de renombre mundial, entre ellos nueve premios Nobel, quienes instaron a la Mitsubishi a abandonar su plan y concluyeron que la planta de sal constituiría "un riesgo inaceptable" para la vida silvestre y el medio ambiente.

Medios y recursos adicionales [en inglés]