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La desaparición de las abejas

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Originalmente publicado en inglés en la revista OnEartth de NRDC, Verano 2006

 
Con la aceleración en la disminución de las abejas nativas, las abejas domésticas se están haciendo cada vez más necesarias para los agricultores. La agricultura estadounidense es adicta a las abejas domésticas, y en los últimos años han empezado a escasearle. La primavera de Anderson empieza en febrero, cuando empiezan a florecer los almendros del Valle Central de California. California tiene más de 580,000 acres con almendros, pero los apicultores comerciales que viven de tiempo completo en el estado sólo tienen suficientes colonias para polinizar la mitad de esa superficie.
 
En la primavera de 2005, muchos apicultores migratorios que trabajan en el florecimiento de los almendros de California descubrieron que sus colonias habían sufrido fuertes pérdidas durante el invierno. A través del país, murió aproximadamente un tercio de todas las colonias de abejas domésticas. El resultado fue un pánico de polinización en el Valle Central. Los honorarios por la renta de colmenas se dispararon de aproximadamente $48 hasta a $140 por colonia, una cantidad nunca antes vista. Los apicultores viajaron de lugares tan lejanos como Florida y Carolina del Norte para atender los almendros de California. Por primera vez en 50 años, las fronteras de EE.UU. estuvieron abiertas a las abejas domésticas de Nueva Zelanda y Australia. La suerte de una cosecha de $1,200 millones -- más de la mitad de la producción mundial de almendras -- dependía de la agobiada abeja doméstica.
 
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Muchos expertos en abejas supusieron que los ácaros varroa eran una causa principal de los grandes números de muertes en el invierno de 2005. Sin embargo, cuando los investigadores del Laboratorio de Investigación de Abejas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) en Beltsville, Maryland, viajaron a Oakdale, California, donde Anderson y algunos de sus colegas apicultores pasaban el invierno y la primavera, no pudieron encontrar una correlación entre el nivel de infestación de ácaros varroa y la salud de las colonias de abejas. "No pudimos culpar de las muertes a una sola causa", dice Jeff Pettis, entomólogo investigador del laboratorio.
 
Anderson tiene sus propias ideas sobre la causa de la crisis de polinización de los almendros, y la principal causa de la desaparición de las abejas domésticas en todo Estados Unidos. "El varroa es algo así como una pista falsa", dice. "Uno de los principales problemas es el uso irresponsable de los pesticidas y el fracaso de los reguladores en hacer cumplir las reglas creadas para proteger a las abejas del envenenamiento."
 
Durante los últimos años, Anderson se ha convertido en un renuente experto en un pesticida en particular, el Sevin, y las peculiaridades del sistema creado para regir su uso. En el verano de 1998, las colmenas de Anderson estaban estacionadas en tierras de cultivo a un lado de arboledas de álamos híbridos administrados por el Departamento de Recursos Naturales de Minnesota y la International Paper Company. Ambos rociaron los árboles con Sevin para controlar infestaciones del escarabajo de la hoja del álamo, que daña a los álamos. Poco después, las abejas de Anderson empezaron a morir. Grabó en video a las enfermas mientras se retorcían afuera de sus colmenas, por el envenenamiento nervioso a causa del insecticida. Dice que los envenenamientos continuaban tiempo después de la aplicación de Sevin, porque las abejas obreras llevaban polen contaminado a la colmena, donde afectaba a las colonias durante meses. Murieron más del 50% de sus abejas.
 
"No puedo hacer comentarios sobre detalles específicos del caso de Anderson", dice Pettis, "pero se que el Sevin y las abejas domésticas no se mezclan. Lo que él da a entender ciertamente podría suceder. Si las abejas están almacenando Sevin en el polen, cuando lleguen a California y se alimenten con él en el invierno, será tan tóxico como cuando lo recogieron."
 
En el 2001, Anderson y dos apicultores vecinos presentaron una demanda legal contra el Departamento de Recursos Naturales de Minnesota e International Paper pidiendo $2 millones por daños y perjuicios. Anderson se encontró entrampado en el extraño mundo de la legislación de pesticidas. Ha aprendido a dominar el lenguaje legal de los pesticidas, se aprendió de memoria secciones enteras de la FIFRA (la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas), y se ha hecho tanto sarcástico como tenazmente optimista respecto el estado de los reglamentos de los pesticidas en los Estados Unidos. "La ley no está mal", dice. "El problema es la falta de cumplimiento."
 
Un juez de tribunal de distrito desestimó la demanda de Anderson. Pero en enero de 2005, la Suprema Corte de Minnesota dio nueva esperanza al caso de los apicultores, señalando que al permitir el uso de Sevin, la política estatal de Minnesota aparentemente se contrapone a la precaución para abejas que la ley federal exige en la etiqueta del pesticida, que declara que la sustancia química es altamente tóxica para las abejas y advierte: "No se aplique este producto. . . a cultivos en flor si se alimentan abejas en el área de tratamiento."
 
La decisión más reciente de la corte hace posible que avance la demanda legal, pero Anderson aún tiene la esperanza de que el caso sea escuchado por un jurado. El Departamento de Recursos Naturales de Minnesota llegó a un arreglo extrajudicial con los apicultores, en el que aceptó dejar de usar Sevin, pero International Paper sigue fumigando sus más de 30,000 acres de álamos, que cosecha para fabricar pulpa para papel y conglomerado.
 
Al no poder mantener sus colmenas sanas cerca de las arboledas de álamos fumigadas, muchos apicultores se mudaron de Eagle Bend, Minnesota, donde Anderson y su familia pasaron el verano durante décadas. Después de una serie de muertes particularmente desastrosas en 2002, Anderson movió sus colmenas a campos alejados de los álamos fumigados, y ahora tiene que trasladarse un largo trayecto cada vez que trabaja con sus abejas en el verano. Desde el cambio, el índice de supervivencia de sus colonias ha mejorado. Incluso la primavera pasada, cuando muchos de sus colegas sufrieron grandes pérdidas, a sus colonias les fue relativamente bien. Él ve esto como una confirmación de que la contaminación con Sevin finalmente se está desvaneciendo entre sus colmenas.
 
"No cedo terreno", dice Anderson. "Si levanto todo y me mudo a otro estado, simplemente me rociarán con algún otro pesticida." Está bien enterado de los desastres químicos que azotaron a los apicultores en Nebraska, Colorado, Carolina del Norte y Washington en la década de 1990, cuando el insecticida Penncap-M se popularizó como una defensa contra el gusano de raíz del maíz, la larva de un escarabajo que ataca las raíces de las plantas de maíz. El Penncap-M, una forma de metil paratión encapsulado, podría haber sido creada como arma definitiva para eliminar a las abejas: es un veneno nervioso altamente tóxico y de alta duración encapsulado en diminutas esferas del tamaño del polen. Al alimentarse, las abejas metieron esas esferas en sus sacos de polen junto con el polen real y lo llevaron a casa, devastando sus colonias.
 
El maíz se poliniza fácilmente con el viento, así que aunque las abejas recojan polen de maíz, los agricultores no las necesitan. Ellos ven el Penncap-M como la respuesta más económica y eficiente para su problema con el gusano de raíz, y su impacto en las abejas no los ha convencido de abandonarlo. Las grandes cantidades de muertes debido al Penncap-M están disminuyendo, pero no por la regulación del pesticida. Los apicultores que soportaron grandes pérdidas por el Penncap-M ahora mantienen sus colmenas alejadas de cualquier lugar donde se use el pesticida. Sin embargo, algunos apicultores perdieron su negocio por las masivas muertes de abejas, convirtiéndose en estadísticas en el prolongado declive del cultivo comercial de abejas en este país. A finales de la década de 1940, los apicultores de EE.UU. tenían alrededor de 5 millones de colonias; esta cifra ha disminuido gradualmente a aproximadamente 2.3 millones.
 

última revisión 12/1/2008

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