Pulso Verde: Fauna
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- Publicado por Sylvia Fallon, 1/6/12
Fauna
La cadena alimenticia del Ártico en deterioro
Originalmente publicado en inglés en la revista OnEarth de NRDC, Invierno 2011
por Frank Ippolito
Por naturaleza a los animales árticos les encanta el frío extremo y están perfectamente adaptados para proliferarse en temperaturas que alcanzan los límites de tolerancia biológica. Son pocos los afortunados. La diversidad de especies es mínima. Como resultado, la cadena alimenticia del Ártico es relativamente simple. Eso no es ideal en la era de cambios climáticos, ya que cuando un organismo se agota debido a las condiciones cambiantes del medio ambiente, tiene un efecto dominó en todo lo demás en la cadena (la portada primaveral de 2011 llamada " Arctic Fever" contiene más información en inglés).
Haz clic en un animal en esta representación de la cadena alimenticia del Ártico, obsérvalo desaparecer y luego date cuenta lo que ocurre con el resto de la cadena. (Pista: los cambios más grandes se pueden apreciar mejor si empiezas con los animales más pequeños.)








Subsisten casi enteramente de focas. Ningún otro alimento le proporciona la enorme cantidad de grasa que el oso necesita para sobrevivir el frío extremo del ártico.
Estas prefieren consumir bacalao ártico por su alto contenido de grasa y calorías. A medida que desaparece el hielo marino y la capa de nieve, las focas tienen menos lugares para descansar y criar a sus foquitas.
Son los únicos peces que pueden sobrevivir el frío extremo, dotados con sangre como anticongelante y un alto contenido de grasa. Pero a medida que las aguas se ponen más cálidas, otros peces toman su territorio.
Organismos microscópicos forman la base de la cadena alimenticia del Ártico. Estos organismos usan el hielo como otros usan el suelo, pero los cambios en la química marina están interrumpiendo su crecimiento.
Una red de grietas cual aguja y tubos en el hielo ártico permite que prosperen cientos de especies de bacterias, hongos y otros organismos uni y multi-celulares.
Anfípodos y otros crustáceos alimentan una gran cantidad de animales árticos como las aves, ballenas, morsas y focas. Sus conchas o caparazones, sin embargo, se disuelven con la acidificación de las aguas marinas.


