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Resumen ejecutivo

Después de cuatro años en funciones, la administración de George W. Bush ha acumulado una trayectoria ambiental que está llevando a nuestra nación por un nuevo y peligroso camino. Tan solo el año pasado la administración Bush realizo más de 150 acciones que debilitaron nuestras leyes ambientales. Durante el curso de su primer período esta administración dirigió la campaña más rigurosa y destructiva contra las leyes y reglamentas que protegen el medio ambiente de los Estados Unidos en los últimos 40 años.

Aún más preocupante que la magnitud de la ofensiva es la índole fundamental de los cambios en las políticas. Esos cambios no piden simples actualizaciones a los reglamentos, representan alteraciones radicales a nuestros principios ambientales básicos.

Por ejemplo, la administración ha tratado de obstaculizar la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act) debilitando el programa de revisión de nuevas fuentes que obliga a las viejas plantas generadoras de energía e instalaciones industriales a limpiar sus emisiones. Ha tratado de disminuir el alcance de la Ley de Agua Limpia (Clean Water Act) despojando de protecciones ambientales a miles de pantanos y arroyos. Está tratando de perjudicar la Ley de Especies en Peligro (Endangered Species Act) al eliminar los únicos programas efectivos para proteger hábitats cruciales para especies en peligro; y está revertiendo la medida de protección más importante en la historia, la regla que protege 58 millones de acres de bosque nacionales prístinos sin carreteras.

Más allá de su enfoque desmantelar importantes logros ambientales, la administración está haciendo caso omiso a los problemas ambientales de la actualidad. Por ejemplo, científicos por todo el mundo piden acciones urgentes para reducir la contaminación que causa el calentamiento global, pero Estados Unidos actualmente es el único país que se opone a los esfuerzos más básicos para prevenir este desastre ecológico; y mientras que casi todos los estados advierten sobre la amenaza de envenenamiento por mercurio debido al consumo de pescados de aguas locales, la administración Bush promueve un plan engañosamente titulado "Cielos Despejados", el cual debilitaría considerablemente los requisitos de control de la contaminación en la ley de aire limpio.

No es sorprendente que después de cuatro años la implacable agenda anti-ambientalista de la administración de Bush ha producido daños reales en la tierra. Un análisis reciente de los datos del gobierno realizado por Knight Ridder demuestra que los estadounidenses actualmente enfrentan un medio ambiente más sucio, mientras que los contaminadores gozan en gran medida de carta blanca. Desde el inicio de la administración de Bush se han duplicado las advertencias de salud para evitar el consumo de pescados de aguas locales y la limpieza total de desechos tóxicos en sitios del Superfondo (Superfund) ha disminuido 52%, mientras que las citaciones a contaminadores han disminuido 57% y las demandas penales contra los contaminadores han disminuido 17%.

Mientras tanto, la administración está haciendo todo lo posible por mantener al público desinformado de las políticas que contribuyen a la degradación de las condiciones ambientales. Ha tomado medidas sin precedentes para eliminar la participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones respecto a diversas políticas fundamentales de salud y de administración de la tierra.

Por ejemplo, apenas unos días antes de las pasadas fiestas navideñas, la administración desmanteló su proceso de comentarios públicos para los planes de administración forestal federal. También comparte frecuentemente estudios preliminares de normas de salud con contaminadores y fabricantes de sustancias químicas y acepta sus sugerencias, pero solamente da 60 días al público para hacer comentarios de la versión final.


Los datos demuestran el deterioro del medio ambiente

Abundan los datos que demuestran que las políticas destructivas de la administración de Bush han tenido un considerable efecto negativo en el medio ambiente de nuestro país. Los datos son claros. Las cifras anteriores y las que aparecen a continuación, tomadas en su mayor parte de los datos de la misma administración, demuestran que la protección ambiental está disminuyendo precipitadamente.


Ha aumentado la emisión de sustancias tóxicas

Después de años de una disminución constante, el inventario anual más reciente de emisiones industriales de sustancias tóxicas muestra un aumento del 5% en la emisión de sustancias tóxicas hacia el aire, el agua y la tierra. Los datos publicados en junio del 2004 documentan emisiones de sustancias tóxicas de plantas industriales que alcanzan casi las 4,800 libras.


Ha disminuido la aplicación de las leyes ambientales

Los datos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) documentan una disminución del 75% en el número de demandas legales federales presentadas contra compañías que infringen las leyes ambientales nacionales en los primeros tres años de la administración de Bush, en comparación con los últimos tres años de la administración de Clinton. Citaciones civiles contra contaminadores disminuyeron 57% desde 2001 y las demandas penales han disminuido 17%.


Aumentaron los cierres de playas por contaminación

La EPA reporta un aumento de 36% en los cierres anuales de playas debido a la calidad insegura del agua desde 2001. La contaminación con aguas negras contribuye en gran parte al problema y va en aumento.


Aumentan los avisos de contaminación con mercurio

Se emitieron un total de 2,348 avisos informativos respecto al consumo de pescado por contaminación con mercurio en 45 estados durante 2003. Todos los años más de 600 mil recién nacidos pueden haber estado expuestos a niveles de mercurio superiores a las normas de salud de la EPA estando aún en el vientre.


Disminuye la limpieza de desechos peligrosos

Conforme a los cálculos de la EPA el ritmo de las limpiezas de sitios de desechos peligrosos concluidas, que aumentó notablemente en los últimos años de la era de Clinton, ha disminuido 52% desde 2001. La administración de Bush se ha negado a buscar la renovación del impuesto de limpieza para el Superfondo a las industrias contaminantes, permitiendo que el fondo quede en quiebra. La EPA reportó 34 limpiezas sin fondos del Superfondo en 19 estados durante 2004.


Expande la contaminación con perclorato

El perclorato, un tóxico aditivo del combustible para cohetes, se filtra de vertederos de desechos militares y contamina el agua que beben más de 20 millones de estadounidenses. Además, un estudio encontró que más de 90% de las muestras de lechuga y leche tomadas en todo el país mostraron niveles de perclorato que pueden ser inseguros para los niños. A pesar de las recomendaciones de reducir la contaminación con perclorato expresadas por expertos científicos de la EPA, la administración de Bush se ha rehusado a actuar al respecto.


Aire más sucio, y por más tiempo

En septiembre del 2004, el inspector general de la EPA concluyó que la agencia no estaba avanzando lo suficiente en la reducción de los contaminantes que causan smog de ozono en los centros de población de la nación. Conforme a los datos de la EPA, 159 millones de estadounidenses (55% de nuestra población) actualmente viven en áreas con niveles peligrosos de smog y 100 millones de personas viven en áreas que infringen las nuevas normas de contaminación de la EPA respecto a hollín dañino.


Menos supervisión a las refinerías

Ha habido una reducción del 52% en las inspecciones de aire limpio de la EPA en las refinerías desde 2001 y una reducción de 68% en el número de notificaciones de violaciones emitidas a refinerías en el mismo período.

Hasta hace poco, nuestras leyes ambientales y la infraestructura para hacerlas cumplir eran un modelo a seguir para el mundo y un tremendo éxito en la mejora de nuestra calidad de vida y la protección de nuestra salud. Actualmente, al verse asaltadas sus bases desde adentro, nuestro sistema para la protección del medio ambiente está perdiendo su efectividad y credibilidad con cada día que pasa. Como lo demuestran las estadísticas anteriores, nuestro medio ambiente, nuestra calidad de vida y nuestra salud están sufriendo como resultado de ello.


Algunas de las peores medidas para el medio ambiente en 2004

Decir que 2004 no fue un buen año para el medio ambiente es poco. A continuación aparece una reseña rápida de algunas de las medidas más perturbadoras de la administración de Bush en el año.


Permitir que la industria redacte una propuesta respecto al mercurio

En enero del 2004 la EPA reveló propuestas para regular las emisiones de mercurio de las plantas generadoras de energía que han sido criticadas como mucho más débiles que la Ley de Aire Limpio actual. En septiembre de 2004 se hicieron públicos documentos internos de la agencia que confirman que la propuesta de la EPA contenía pasajes copiados de un memorando escrito por abogados que representan a los mismos proveedores de servicios públicos que serian sujetos a la reglamenta.


Tratar de legalizar el vertido de aguas negras en nuestras vías fluviales

Según datos de la EPA, las liberaciones de aguas negras hacia nuestras tierras y cuerpos de agua ocurren miles de veces al año en los Estados Unidos y comúnmente contienen bacterias, virus, materia fecal y una gran cantidad de otros desechos peligrosos. En diciembre de 2004, la EPA estaba lista para finalizar una política que permitiría verter rutinariamente aguas negras tratadas inadecuadamente hacia vías fluviales mientras estuvieran diluidas con aguas negras tratadas, un proceso que la agencia ha llamado eufemísticamente "mezclar".


Administración de los bosques nacionales para beneficiar a compañías silvicultoras

En diciembre de 2004, después de que el Presidente Bush proclamó que sus políticas ambientalistas han "mejorado el hábitat en terrenos públicos y privados", el Servicio Forestal de EE.UU. anuló formalmente protecciones básicas para la vida silvestre que databan de la administración de Reagan. Bajo la nueva regla, el Servicio Forestal podrá erradicar muchas poblaciones de peces y vida silvestre que habitan los bosques nacionales.


Permitir que la contaminación del agua para beber permanezca sin reglamentar

En abril de 2004 la EPA decidió formalmente ignorar las recomendaciones de la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences - NAS) con respecto a la reglamentación de sustancias adicionales que no estén consideradas actualmente en la ley. La EPA pospuso la consideración de las recomendaciones de la NAS hasta que se emita una nueva lista de contaminantes en 2007 o después. Entre los principales contaminantes en el agua para beber que la EPA se ha rehusado a reglamentar está el perclorato, componente del combustible para cohetes, que contamina el agua para beber de más de 20 millones de estadounidenses. Durante los últimos cuatro años, la agencia también ha incumplido una serie de plazos impuestos por el Congreso para controlar los nuevos contaminantes del agua para beber y reforzar las normas vigentes, y no ha realizado una revisión fundamental de la amplitud de las enfermedades transmitidas por el agua que ordenó el Congreso en las reformas a la Ley de Agua Segura para Beber de 1996 (Safe Drinking Water Act of 1996).


Cesión de terrenos públicos a las compañías generadoras de energía

Los tesoros nacionales amenazados por las perforaciones de petróleo y gas, y por las actividades relacionadas como resultado de las decisiones de la Oficina de Administración de Tierras durante el último año incluyen: Otero Mesa, praderas únicas en el sur de Nuevo México; el Cañón Nine Mile, en el Oriente de la Meseta West Tavaputs en el oriente de Utah; la Reserva Ártica Occidental en el norte de Alaska; las Colinas Jack Morrow en el sudoeste de Wyoming; y el Valle Vidal, un santuario alpino para la vida silvestre de las Montañas Rocosas ubicado cerca del Rancho Philmont Boy Scout en el norte de Nuevo México.


Las batallas que vienen

Parece seguro que continuarán durante el próximo año los esfuerzos de las agencias ambientales de Bush por obstaculizar el cumplimiento de las leyes ambientales y debilitar programas fundamentales. Pero hay indicios de que esto solamente será parte de la batalla. Mientras la administración de Bush evalúa su posición, todo indica que su segundo período de mandato buscará un legado más duradero de cambios en la forma de tratar a nuestro medio ambiente.

En su primer período, el Presidente Bush fracasó en gran medida ante el Congreso respecto a sus ambiciosas propuestas de revisar las leyes ambientalistas de la nación. Con la notable excepción de legislación dañina para los bosques, que fue promulgada bajo el pretexto de prevenir incendios, otras importantes propuestas legislativas se quedaron en el camino, incluyendo las relacionadas con la energía, política de aire y especies en peligro de extinción. Algunas de esas medidas se retiraron después de las protestas públicas; otras fueron anuladas en los tribunales por su ilegalidad conforme a las leyes ambientales.

Ahora, con mayorías expandidas con quienes trabajar en la Cámara y en el Senado, parece que la administración de Bush y sus aliados de la industria lucharán más agresivamente por lograr cambios debilitadores permanentes re-escribiendo los estatutos en el Congreso y llenando los tribunales con extremistas poco receptivos a nuestras leyes ambientales.

Las primeras contiendas en el Congreso respecto al medio ambiente probablemente incluyan:


Legislación de energía

Hay buenos motivos para esperar que se repitan las luchas de energía que se dieron en los últimos dos Congresos. La Casa Blanca y sus aliados lucharán por relajar aún más las leyes y reglamentas ambientales que se aplican al desarrollo de energía en los terrenos públicos y otorgar enormes subsidios a las industrias petrolera, de gas, carbón y nuclear. Las fuerzas ambientalistas promoverán disposiciones por aumentar la eficiencia de la energía, expandir el uso de energía renovable y reducir la dependencia en los Estados Unidos del petróleo. Esto es de especial importancia porque una mala ley de energía podría apoyar notables incrementos en el uso de combustibles fósiles en años por venir, dificultando mucho más que aumente nuestra dependencia de energía más limpia y que se aborde el problema del calentamiento global.


Refugio Nacional para la Vida Silvestre en el Ártico

Los defensores de las perforaciones petroleras en el Refugio Nacional para la Vida Silvestre en el Ártico están plenamente conscientes de que no tienen los votos necesarios para que las perforaciones sean legales mediante las autorizaciones de perforaciones petroleras en la legislación de energía. En lugar de ello se espera que los proponentes de la exploración petrolera se dirijan a la legislación del presupuesto donde se aplican reglas especiales, ofreciéndoles un atajo en el proceso legislativo. Esto significa que probablemente se efectúe una batalla en dos etapas, con un combate inicial alrededor de la resolución del presupuesto por el Congreso en la primavera o verano de 2004 y una posible segunda batalla en el contexto de la llamada legislación de conciliación del presupuesto, que podría presentarse en el verano u otoño de 2005. La protección del refugio ártico es de importancia crucial por su propio valor natural irremplazable y porque abrir el refugio a las petroleras abriría el camino para un asalto a otros terrenos silvestres públicos en refugios, bosques y parques de todo Estados Unidos.


Aire Limpio

La batalla ambiental más polémica y prominente del Congreso entrante bien podría surgir alrededor del esfuerzo de la administración de Bush por re-escribir y debilitar fundamentalmente la Ley de Aire Limpio. La principal parte de esta iniciativa será la propuesta de la administración de debilitar el programa de revisión de nuevas fuentes y relajar los requisitos de control de la contaminación con mercurio de las plantas generadoras de energía promovido actualmente bajo la etiqueta de "Cielos Despejados" o "Clear Skies". Cuando la Ley de Aire Libre esté en juego, es casi seguro que las fuerzas de la industria buscaran una gama de cambios debilitadores adicionales para reducir sus obligaciones amparadas por la ley. Los ambientalistas promoverán que se refuercen las reformas para remediar algunos de los excesos más flagrantes respecto a los reglamentos de la EPA en la administración de Bush y para abordar mejor nuevos problemas como el calentamiento global. A diferencia de las batallas ambientales en la anterior administración de Bush, que a menudo ocurrieron por debajo del radar público, el esfuerzo por debilitar la Ley de Aire Libre incluirá audiencias públicas, debates abiertos y votación pública, además de la probabilidad de atraer considerable escrutinio de los medios.


Especies en peligro

Una de las primeras contiendas ambientales en el Congreso entrante puede incluir esfuerzos por debilitar la principal ley de protección a la vida silvestre de la nación, la Ley de Especies en Peligro (ESA). Los oponentes a la ley están promoviendo una amplia gama de cambios desafortunados, que incluye propuestas que dificultarían agregar nuevas especies a la lista de vida silvestre en peligro y bajo amenaza de extinción, eliminarían la protección de hábitat crucial y debilitarían las herramientas legales que los defensores del medio ambiente han aprovechado para asegurar la protección de la vida silvestre en peligro. Parece probable que la legislación se mueva primero en la Cámara de Representantes, ya que los dos proyectos de ley anti-ESA del año pasado se desecharon en el Comité de Recursos de la Cámara, el cual es presidido por el Republicano de California Richard Pombo.


Exenciones ambientales para el Departamento de la Defensa

Después de haber obtenido exenciones recientemente de la Ley de Protección a Mamíferos Marinos y disposiciones clave de la ESA, el Departamento de la Defensa (DOD) ahora está preparado para aumentar los riesgos al buscar exenciones globales de leyes fundamentales de protección a la salud, incluyendo la Ley de Aire Limpio, la Ley de Agua Segura para Beber, la Ley de Conservación y Recuperación de Recursos y el estatuto del Superfondo. Cada una de esas leyes ya cuenta con una disposición especial que permite al DOD escapar de todo requisito que podría dificultar la seguridad nacional, aunque el DOD nunca ha hecho un esfuerzo por utilizar esas disposiciones. Esta es una batalla importante porque las instalaciones militares de todo el país manejan rutinariamente una variedad de sustancias peligrosas, incluyendo municiones y materiales radioactivos, que tienen el potencial de causar una gran cantidad de graves problemas ambientales y amenazan la salud tanto de los civiles como del personal militar. Es probable que esta batalla se lleve a cabo en el contexto de la legislación que autorice los fondos para la milicia.

Más allá de estas contiendas por las políticas, puede surgir un nuevo ruedo para importantes combates ambientales cuando el Senado considere las nominaciones de jueces. Mientras la administración distorsiona la credulidad en sus esfuerzos por redefinir las leyes ambientales de manera que exijan cada vez menos protección, los tribunales han resultado ser un último refugio vital para preservar la integridad de nuestros estatutos históricos. Por ejemplo, en casos fundamentales recientes, los tribunales federales han admitido nuestras objeciones ambientales a las políticas de Bush con respecto al aire limpio, la eficiencia en el uso de energía, el agua limpia, el acceso en motonieve al Parque Nacional Yellowstone; la disposición de desechos nucleares de alto nivel; las políticas que rodean el desarrollo de plantas generadoras de energía en las tierras silvestres y el despliegue del Ministerio de Marina de una nueva forma de sonar que amenaza a los mamíferos marinos.

Dado este patrón de indiferencia hacia las leyes ambientales mostrada por la administración y sus dependencias, la independencia e integridad continua del poder judicial son de crucial importancia. Si los nominados a tribunales de gran influencia, incluyendo el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. para el Circuito de D.C., tienen antecedentes que sugieren hostilidad hacia las leyes ambientales, es probable que las fuerzas ambientalistas tengan que invertir mucho en hacer las cuestiones ambientales y de salud publica una parte fundamental en los debates de confirmación por el Senado.

Con los cambios permanentes a nuestras protecciones ambientales en la balanza, habrá mucho más en juego en el año por venir. Solamente si los medios de comunicación se mantienen alertas y la ciudadanía informada y movilizada podremos salir adelante los ambientalistas en estas importantes contiendas.

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