Costa Rica demuestra liderazgo (nuevamente) con Plan Nacional de Descarbonización

El presidente Carlos Alvarado Quesada lanzó el Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica el 24 de febrero de 2019, estableciendo otra vez al país centroamericano como líder en la lucha mundial contra el cambio climático. Anteriormente, Costa Rica creyó en el objetivo de ser carbono neutral para el año 2021. Este nuevo plan se basa en esa meta para abordar 10 ejes principales en los que se promulgarán las normas para descarbonizar para 2050. Es el momento oportuno para lanzar el plan, mientras Costa Rica se prepara para ser coanfitrión con Chile de la próxima conferencia internacional del clima de las Naciones Unidas (COP25), en poco menos de un año. Además, es un marcado contraste con tres países en el hemisferio occidental que, lamentablemente, retroceden.

El plan de Costa Rica tiene 10 ejes de enfoque que se dividen en cuatro categorías: el transporte y la movilidad sostenible; la energía, los edificios verdes e industria; la gestión integrada de residuos; y la agricultura, el cambio de uso de suelo y soluciones basadas en la naturaleza. También incluye ocho “Estrategias transversales para catalizar el cambio” que abordan temas importantes como financiamiento, educación, inclusión, transparencia, entre otros.

Energía eólica en Costa Rica

Grez | Wikimedia Commons

Este plan progresista no podría llegar en un mejor momento.

Estamos en un momento en que se necesita urgentemente liderazgo climático en el hemisferio occidental, gracias a los recientes pasos desalentadores de los líderes de los Estados Unidos, México, y Brasil.

El presidente Trump tomó la decisión imprudente de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París en agosto de 2017. Algunos de sus pasos más recientes para priorizar los lucros corporativos sobre las personas y el planeta incluyen el retroceso ilógico de las regulaciones de la eficiencia energética, la revocación de las normas de los vehículos limpios, y la debiitación de las normas que limitan la contaminación de carbono de las plantas de energía.

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) también es un campeón de la industria de combustibles fósiles. Canceló la cuarta subasta de energía limpia del país. El presupuesto de la Comisión Federal de Electricidad para 2019 incluye nueve veces más fondos para reanimar las centrales de carbón que para las energías renovables. Su administración también respalda la fractura hidráulica como una “técnica estratégica” para obtener gas natural, a pesar de su compromiso de prohibir la práctica en la campaña.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro señala repetidamente que retirará las protecciones para el Amazonas y permitirá la explotación comercial de esta selva tropical. Como el sumidero de carbono terrestre más grande del mundo, la selva amazónica es absolutamente fundamental para la salud del planeta y también las personas que dependen de ello. Bolsonaro paralizó el enfoque del país en el desarrollo de energía limpia y retiró la candidatura de Brasil para ser anfitrión de la próxima cumbre del clima

Vehículo eléctrico en Costa Rica

Monica Araya | Twitter

El nuevo Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica es un ejemplo de lo que necesitamos.

Afortunadamente, la mayoría de los otros líderes en el hemisferio entienden que es fundamental abordar el cambio climático. Varios países de América Latina se encuentran entre los países más vulnerables del mundo a los impactos climáticos, con inundaciones, escasez de agua potable y alimentos, incendios forestales, sequías, y tormentas catastróficas que ya causan estragos en la tierra, para la vida silvestre, y en comunidades. Algunos informes científicos importantes de 2018 (por ejemplo, aquí, aquí y aquí) concluyen que tenemos poco tiempo para actuar antes de que esos impactos empeoren.

La buena noticia es que podemos lograrlo, gran parte de la región busca soluciones inteligentes e innovadoras para la crisis climática. El Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica es exactamente el tipo de política que puede servir como un ejemplo para otros, debido a su diseño que aborda una gama de sectores, emplea diversas estrategias, establece hitos periódicos y reconoce la importancia de métricas cuantificables. A medida que Costa Rica y Chile se preparan para la COP25, este plan establece el estándar para lo que otros países pueden—y deben—replicar y adaptar.

About the Authors

Amanda Maxwell

Director, Latin America Project

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