Cuatro días en el Rio Baker – Introducción

Acabo de regresar de un viaje increíble de cuatro días en el Rio Baker, en el corazón de la Patagonia Chilena.  Hace ya  varios meses, que estoy  trabajando en la campaña del NRDC para proteger la BioGema de Patagonia y los Ríos Baker y Pascua de un masivo proyecto hidroeléctrico.  He visto muchas fotos y videos de los dos ríos, pero nada que había visto me preparó para la realidad del color azul-verde tan brillante ni el poder crudo e impresionante del Baker.  Es primer vistazo del rio fue verdaderamente una experiencia imponente. 

primer vistazo

              mi primer vistazo

Me encantó ser parte de un grupo de investigadores, dirigidos por Brian Reid, un Limnólogo (un científico que estudia agua dulce, como lagos y ríos) y el capitán de nuestro bote.  Brian estudia la sedimentación en el Baker (más sobre esto en el capítulo cuatro) y hace esta viaje cada mes para recoger muestras.  Tuvimos con nosotros Andy, un candidato doctoral de geomorphologia en la Universidad de Idaho, y Nicolás, un periodista de  radio de Coyhaique, la capital de la Región de Aysén.  Y también, Sunny, la constante compañera canina de Brian.

Sunny

            Sunny, lista para el viaje

Desde el nacimiento del Baker en Lago Bertrand, seguimos el Rio por auto hasta el lugar donde nos embarcamos en bote, un poco afuera del pueblo de Cochrane.  (Se puede ver toda la ruta en Google Maps aquí.)  Paramos dos veces entre esos dos puntos, primero para ver la confluencia del Baker y el Rio Nef, y después la confluencia del Baker con el Rio Chacabuco.  Viajamos durante  cuatro días enteros en el Baker, remando a través de lluvia y viento, y a veces disfrutando algo de sol, antes de terminar el viaje un poco arriba de la desembocadura del rio, cerca de Caleta Tortel.

La mera amplitud del paisaje fue alucinante.  En todas partes vi a los Andes nevados surgiendo imponentes ante mí.  L a variedad de árboles y plantas no tenía ningún límite: por la mañana la vegetación era exuberante y casi tropical, luego volviéndose  rala  y leñosa por la tarde.  En todas partes había vida: salmones saltando en el rio; garzas y yeckos  nadando por el lado del rio, guanacos paciendo en el cerro mientras los cóndores planeaban con gracia en el aire.  Y siempre, en todas partes el sonido constante del rio.

Verdaderamente, Patagonia es el lugar más salvaje, más prístino y más virgen  que yo haya visto en mi vida.

Baker y montana

Desde regresar a Washington, D.C., he  estado reflexionando constantemente sobre el viaje y todo lo que vi durante los días ahí – la tierra natural, la gentileza de la gente, la flora y la fauna tan diversa, al igual que el  Baker mismo.  He pensado del valor que este lugar tiene para sus habitantes, el valor que tiene para Chile, y en un sentido más grande para el planeta entero.  Durante los próximos días, publicaré varias “capítulos” sobre mi viaje.  Por ahora, terminaré esta introducción con un eslogan que un grupo Chileno  usa para describir la Región de Aysén y que no podría ser más apropiado -- “La Reserva de Vida”.  Este lugar es, sin duda, una verdadera Reserva de Vida.

About the Authors

Amanda Maxwell

Director, Latin America Project

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