De vuelta a Nahuelbuta: 2 de 2

Esta publicación fue escrita por James J. A. Blair.
Traducción: Erika Moyer

En honor al Día Internacional de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (ONU), el antropólogo ambiental James J.A. Blair visitó de nuevo para revisar los esfuerzos que se han venido llevando a cabo para restaurar los bosques nativos y proteger los ecosistemas fluviales en las montañas Nahuelbuta, una parte integral del territorio indígena mapuche en lo que es ahora Chile. Esta es la segunda de dos publicaciones basadas en investigaciones durante su reciente regreso a la región.

Restaurar y forrajear el bosque nativo como un bien público

Bernardo Reyes de Ética en los Bosques con las Recolectoras de Pewen y Las Hormiguitas Recolectoras

James J. A. Blair

El conocimiento y la ciencia indígena, basadas ​​en la observación y experiencia local, no solo ofrece herramientas para proteger los territorios tradicionales de la sobreexplotación de sus recursos, sino que también puede utilizarse para fomentar modelos de desarrollo económico menos destructivos para las comunidades marginadas. Un ejemplo brillante es la proliferación global de sociedades de recolección que prosperan en las ruinas de las plantaciones de tala industrial. A pesar de la destrucción por la industria de los bosques antiguos nativos de la zona, muchas plantas, bayas, hongos, nueces, animales y otras especies locales tienen usos conocidos para la subsistencia, medicina y valor comercial. Esto ha empoderado a los residentes indígenas y locales para proteger el hábitat nativo restante a través del monitoreo participativo y crear una vida basada en su propia familiaridad con la zona.

Durante mi reciente visita al área de Nahuelbuta en lo que ahora es el centro sur de Chile, tuve la oportunidad de reunirme con líderes de sociedades forrajeras. Estos grupos dirigidos por mujeres, compuestos por pueblos indígenas, campesinos sin tierra y trabajadores precarios, están haciendo valer sus derechos para proteger el hábitat de los bosques nativos como un bien público, mediante la recolección de plantas silvestres, frutas y animales que crecen dentro de las grietas de las plantaciones de madera talada.

El largo camino hacia una "relación ética"

El acceso de los forrajeros a las plantaciones en Nahuelbuta se otorgó como resultado de ocho años de apoyo por parte del grupo Ética en los Bosques, según su coordinador el ecologista Bernardo Reyes (Nota: Bernardo también es consultor para NRDC). A través del diálogo forestal internacional, Ética en los Bosques se comprometió con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF del inglés World Wildlife Fund), la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), así como MASISA, Arauco y Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC). Las dos últimas son las principales compañías madereras que controlan alrededor del 80 por ciento del sector de pulpa de madera y papel en Chile, según Bernardo. En 2017 y 2018, los acuerdos públicos locales establecieron compromisos para la conservación y protección de las áreas de forrajeo y permitir que estos grupos se reunieran y restauraran el hábitat nativo dentro de las propiedades de las empresas.

“Necesitamos recuperar una ética de relacionamiento con el bosque que implique cuestionar el modelo forestal y cuestionar la ausencia del reconocimiento y respeto a la función social de la propiedad, privada. Independientemente de quien sea el dueño de la propiedad privada, en este caso de la tierra y los bosques, se debería mantener la función social…Creemos que los bosques [nativos] deben ser parte de una concepción mayor de los bienes públicos.”

—Bernardo Reyes, Ética en los Bosques

Las mujeres lideran la búsqueda de alimento en Nahuelbuta

Bernardo me presentó a miembros de dos de las sociedades recolectoras más activas en el área de Nahuelbuta: Recolectoras de Pewen de la comunidad de Lebu y Las Hormiguitas Recolectoras de la comunidad de Los Álamos. Estas sociedades forrajeras son dirigidas por mujeres y sus familias desplazados de sus tierras durante la dictadura militar en los años setenta y ochentas. La tierra fue incautada y convertida en plantaciones que ahora son propiedad de las empresas madereras. Algunos de ellos tomaban trabajos temporales durante las cosechas, que han ofrecido salarios de hambre. Los acuerdos de derechos de las sociedades forrajeras han garantizado el acceso continuo a lo que queda del bosque nativo, así como fuentes complementarias de subsistencia, ingresos y bienestar.

Orgullosamente en posesión de las llaves de un camino para el uso exclusivo de los madereros, Clevia Flores, Presidenta de Recolectoras de Pewen, nos condujo a una de las plantaciones donde forrajean. Desde el ojo inexperto, parecía prácticamente postapocalíptico: madera carbonizada, tierra aplanada y pinos o eucaliptos hasta donde alcanzaba ver. Pero, como lo demostró el botánico de Potawatomi Robin Wall Kimmerer, la práctica de recolectar  abre un mundo de posibilidades, a través de las sutiles enseñanzas sobre las plantas y las bayas.

Estas fotos muestran algunos de los bienes que los forrajeros han recolectado. Los tallos de la primera planta, Pangue o Nalca (Gunnera tinctoria), se usan como alimento y se preparan frescos en mermeladas o jugos. Las bayas rojas en la foto a continuación, Ugni o Murta / Murtilla (Ugni molinae), son comestibles y se usan en bebidas, mermeladas y repostería. Son señales para el pueblo mapuche que walüng (el verano) ha terminado y ha comenzado rimü (el otoño).

Pangue o Nalca (Gunnera tinctoria)

Clevia Flores, Presidenta de Recolectoras de Pewen

Pangue o Nalca (Gunnera tinctoria)

Clevia Flores, Presidenta de Recolectoras de Pewen

Ugni or Murta/Murtilla (Ugni molinae)

Clevia Flores, Presidenta de Recolectoras de Pewen

Ugni or Murta/Murtilla (Ugni molinae)

Clevia Flores, Presidenta de Recolectoras de Pewen

Las sociedades recolectoras de Nahuelbuta continúan luchando por el cumplimiento de los acuerdos. Las compañías no siempre han cumplido con sus obligaciones de proporcionar entrada y acceso seguro si los guarda-parques privados no están informados. La madera caída y la exposición a polvo y productos químicos tóxicos han creado obstáculos para la recolección así como graves riesgos para la salud, tales como el hantavirus. No obstante, los forrajeros están abriendo camino hacia la restauración y el bienestar, con más de 1,000 especies nativas que sobreviven a la cosecha.

Nota: la información sobre los usos de las plantas y bayas anteriores proviene del folleto "Elikurache Kimün, Mongen Kimün: Guía Introductoria", publicado por el Ministerio de Medio Ambiente de Chile en marzo de 2019.


James J. A. Blair es profesor asistente en el Departamento de Geografía y Antropología de la Universidad Politécnica del Estado de California, Pomona (Cal Poly Pomona). Dr. Blair fue defensor internacional para NRDC y continúa trabajando con el equipo para Latinoamérica de NRDC como consultor, centrándose en la gestión de cuencas hidrográficas y energías renovables en Chile.

About the Authors

Amanda Maxwell

Director, Latin America Project

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