La Ley de Reducción de la Inflación: Lo que ahora es posible

Estos son los elementos clave de la amplia legislación sobre el clima, los impuestos y la sanidad que el presidente Biden ha firmado.

Demetrius Freeman/The Washington Post via Getty Images

Esta semana, el presidente Joe Biden firmó la ley más fuerte en materia de clima  de los Estados Unidos , unos 369 mil millones de dólares en inversiones estratégicas para impulsar el crecimiento de las energías limpias y reducir la huella de carbono del país. Al firmar la medida, Biden la calificó como parte de “una temporada de sustancia” para invertir en el progreso que afecta a la vida de las personas en todo el país. Eso es exactamente lo que hará la Ley de Reducción de la Inflación.

Creará puestos de trabajo, impulsará la innovación y fortalecerá la economía. Hará que el país sea más seguro, al reducir la dependencia de los Estados Unidos de los combustibles fósiles que financian los petroestados beligerantes. Proporcionará importantes inversiones para las comunidades sobrecargadas. Ayudará a los Estados Unidos a empezar a cumplir con su responsabilidad global de reducir la contaminación climática.

Y, sí, ayudará a luchar contra la inflación al reducir el déficit, disminuirá el costo de los medicamentos recetados a las personas mayores y de la atención sanitaria a las personas con bajos ingresos, reducirá las facturas de electricidad de los hogares en un 8 por ciento aproximadamente y frenará la dependencia de los Estados Unidos de los combustibles fósiles, el mayor motor de la inflación actual.

Esta ley también ha desafiado el pensamiento convencional sobre lo que es necesario y posible cuando se trata de abordar las necesidades de las comunidades en la primera línea del peligro climático y el daño de los combustibles fósiles. Los 60 mil millones de dólares que esta ley asigna a las comunidades sobrecargadas son históricos. También es el mínimo de lo que se necesita.

Se requerirá un mayor progreso, especialmente a la luz de las disposiciones del proyecto de ley que apoyan a los combustibles fósiles de manera que perpetúan las desigualdades, pues infligen peligro y daño desproporcionados a las comunidades de bajos ingresos y a las personas de color.

Lo que será importante en el futuro es que las disposiciones de esta ley se apliquen de forma que se invierta en las comunidades que más lo necesitan y se garantice que las comunidades de primera línea no se vean más afectadas por la contaminación de los combustibles fósiles y el peligro climático.

Además, el presidente Biden debe utilizar su autoridad establecida para redactar reglas y normas que ayuden a reducir la contaminación por carbono de nuestros coches, camiones y centrales eléctricas sucias; reducir las emisiones de metano; y mantener a los inversionistas informados sobre el riesgo climático de las empresas.

Debemos reforzar, no debilitar, las salvaguardias de las que todos dependemos para proteger el medio ambiente y la salud pública.

La acción climática más fuerte de los Estados Unidos

La Ley de Reducción de la Inflación prevé 369 mil millones de dólares en inversiones estratégicas, a lo largo de 10 años, para ayudar a las compañías eléctricas a generar más electricidad limpia y de bajo costo utilizando la energía eólica y solar. Financiar prácticas agrícolas inteligentes desde el punto de vista climático. Entre ellos están los créditos fiscales para que los coches eléctricos, nuevos y usados, sean más asequibles para los conductores de medios y bajos ingresos. Además de ofrecer descuentos y otros incentivos para reducir el costo de la instalación de electrodomésticos, bombas de calor y paneles solares en los tejados. En total, estas medidas pueden reducir las facturas de los servicios públicos de los hogares en un 8 por ciento más o menos, en promedio.

Estos y otros incentivos de la ley permitirán al país reducir la contaminación por carbono y otros gases de efecto invernadero entre un 40 y un 41 por ciento por debajo de los niveles de 2005, frente a un 30 por ciento sin la ley. La aplicación efectiva será esencial para garantizar que esta nueva ley logre este tipo de recorte de emisiones.

Eso supondrá un sólido anticipo de los recortes del 50 al 52 por ciento que ha prometido Biden. Pero al gobierno de Biden le queda mucho por hacer para llegar al final del camino.

Un equipo de Cherry Street Energy instalando paneles solares en el tejado del Palisades Office Park de Atlanta, el 24 de junio de 2021

Dustin Chambers para NRDC

Creará puestos de trabajo, impulsará la innovación y fortalecerá la economía

La ley añadirá cientos de miles de puestos de trabajo, tanto en los estados rojos como en los azules, a un sector de la energía limpia que ya emplea a 3,2 millones de trabajadores en todo el país en puestos que pagan un 25 por ciento más, que el salario mínimo. El periodo de 10 años ofrece a los inversionistas la claridad, certeza y previsibilidad que necesitan para planificar su futuro en la economía de la energía limpia. Por lo que la financiación de las subvenciones, la investigación y la contratación pública federal contribuirá a impulsar la innovación, el germen del crecimiento económico.

Esto fortalecerá  la fabricación nacional de equipos de energía limpia, como paneles solares, vehículos eléctricos, baterías avanzadas y otros componentes básicos de una economía con bajas emisiones de carbono. Y eso, a su vez, ayudará a posicionar a los trabajadores y a las empresas de todo el país para que tengan éxito en un mercado mundial de energías limpias con un valor de más de 920 mil millones de dólares al año, y que crece rápidamente.

Hacer que el país sea más seguro

Los presidentes desde Richard Nixon han luchado contra la dependencia del petróleo de este país. Ha distorsionado la diplomacia estadounidense, ha agotado los recursos de seguridad nacional y ha llevado a trágicos enredos fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

Al acelerar el cambio a la energía limpia, la Ley de Reducción de la Inflación reforzará la seguridad de los Estados Unidos. Al hacer que nuestros hogares y lugares de trabajo sean más eficientes, podremos hacer más con menos residuos, mejorando la productividad y la competitividad. Al ayudar a romper la dependencia de los Estados Unidos de los combustibles que financian los petroestados beligerantes, dejaremos de llenar los cofres de guerra de las naciones que amenazan los intereses de los Estados Unidos y de sus socios y aliados. Al aumentar la producción de energía renovable generada aquí, invertiremos en una auténtica seguridad energética. Y la reducción de las emisiones nos permitirá reducir los problemas de seguridad creados por la sequía, el calor abrasador, las tormentas devastadoras, los incendios forestales, las inundaciones y otros impactos  del cambio climático.

Arriba: Vista aérea del “anillo de la bañera” de depósitos minerales dejados por los niveles de agua más altos en el embalse Elephant Butte, afectado por la sequía, cerca de Truth or Consequences, Nuevo México, el 16 de agosto de 2022. Abajo: Yvette Johnson, conocida como “Tootie”, sentada con su familia fuera de su casa durante una ola de calor en Houston, el 21 de julio de 2022.

Desde arriba: Mario Tama/Getty Images; Brandon Bell/Getty Images

Ayudar a las familias y comunidades a ser más resilientes

El mes pasado, casi un tercio del país se sumió en el tipo de calor extremo que supone un peligroso riesgo para la salud, especialmente para las personas mayores, las que padecen asma u otras enfermedades respiratorias y las que tienen que trabajar al aire libre en granjas, carreteras, obras de construcción y otros lugares. También corren un mayor riesgo las personas sin hogar, los inquilinos con bajos ingresos y aquellos que no tienen acceso a espacios con aire acondicionado o que no pueden permitirse hacer funcionar los aparatos de aire acondicionado que tienen. Se avecinan días aún más peligrosos, ya que el cambio climático ha impulsado un cinturón de calor en el centro del país que se ha desarrollado desde Texas hasta Chicago y a través de gran parte del sureste.

La Ley de Reducción de la Inflación proporciona miles de millones de dólares para ayudar a la gente a hacer frente al creciente calor que es cada vez más peligroso. Incluye reembolsos y créditos fiscales para ayudar a poner los aires acondicionados y las bombas de calor energéticamente eficientes al alcance de los hogares de bajos ingresos. También incluye créditos fiscales para los constructores de viviendas multifamiliares de alta eficiencia. Y proporciona subvenciones para ayudar a los estados y las localidades a adoptar y aplicar nuevos códigos de construcción que fomenten el diseño de la eficiencia energética.

Aunque todo el mundo puede beneficiarse de estos incentivos, estos son mayores para los hogares con bajos ingresos, que suelen destinar una gran parte de sus ingresos a pagar sus facturas de servicios públicos.

Ayudar a los Estados Unidos a cumplir sus obligaciones globales

Los Estados Unidos han emitido más contaminación por carbono, a lo largo del tiempo, más que cualquier otro país del mundo. Como principal contribuyente mundial a la crisis climática, este país tiene la clara obligación de reducir su contaminación climática y ayudar al resto del mundo a hacer lo mismo. En la actualidad, Estados Unidos es el segundo país en emisiones anuales, después de China. Hacer frente a la crisis climática requiere una acción eficaz por parte de ambos países.

Biden acudió a las conversaciones mundiales sobre el clima celebradas en Glasgow el pasado mes de noviembre y se comprometió a reducir para 2030 los gases de efecto invernadero de Estados Unidos entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005. Cuando asista a la siguiente ronda de conversaciones, en noviembre, en Sharm el-Sheikh (Egipto), aportará medidas sustanciales para ayudar al país a cumplir esa promesa.

El reto será aprovechar ese impulso y demostrar cómo Estados Unidos cumplirá su promesa climática, tanto reduciendo sus emisiones como proporcionando la ayuda financiera que necesitan urgentemente las poblaciones vulnerables de los países que luchan por cambiar a la energía limpia y hacer frente a la crisis climática. Los Estados Unidos se ha quedado lamentablemente atrás en esta inversión necesaria en la acción climática internacional. Ahora la nación debe dar un paso adelante —de forma masiva— para ayudar a movilizar el tipo de acción global necesaria para afrontar la crisis climática. “Está destruyendo la vida y el sustento de la gente, y lo hace  a diario”, dijo Biden el año pasado en Glasgow. “Le cuesta a nuestras naciones billones de dólares”.

Los defectos

A pesar de todos sus fortalezas puntos fuertes, este no es el proyecto de ley sobre el clima que el NRDC habría redactado. Pues incluye disposiciones que promueven los combustibles fósiles de forma que entran en conflicto con nuestros objetivos climáticos y nuestra seguridad energética.

En concreto, el proyecto de ley vincula el despliegue de proyectos eólicos y solares al acceso a la perforación de petróleo y gas en tierras federales y aguas oceánicas estadounidenses. Esta disposición no tiene cabida en un proyecto de ley sobre el clima. Es profundamente problemática y pondrá en riesgo innecesario a algunas de las comunidades y ecosistemas más vulnerables de la nación.

El objetivo debe ser romper nuestra dependencia de los combustibles fósiles y cambiar a fuentes de energía más limpias, sostenibles y seguras. Lamentablemente, el proyecto de ley contiene algunas disposiciones que nos llevan en la dirección equivocada. Haremos todo lo posible para minimizar el impacto de estas disposiciones erróneas y mitigar el daño que causan.

Un jugador de fútbol practica en el parque Hartman, en el barrio de Harrisburg/Manchester de Houston, junto a la refinería Valero Houston

Scott Dalton para NRDC

Lo que sigue

Para empezar, las disposiciones de la Ley de Reducción de la Inflación deben aplicarse de forma que ofrezcan el mayor beneficio posible, en términos de reducción de la contaminación por carbono y otros gases de efecto invernadero que provocan la crisis climática. Deben aplicarse de manera que las inversiones específicas se extiendan por toda la economía y contribuyan a crear una ola de acción climática aún mayor.

Estas medidas deben beneficiar a las personas que más lo necesitan de forma que se evite que las comunidades de primera línea soporten cargas adicionales por el peligro de los combustibles fósiles y el daño climático. Durante demasiado tiempo, las comunidades de bajos ingresos y las personas de color han sufrido de forma desproporcionada los combustibles fósiles y todos los daños y peligros que conllevan. Nadie debería tener que aceptar cargas adicionales a cambio de beneficios económicos y de energía limpia. Las inversiones para luchar contra el cambio climático deben cumplir los objetivos de la administración Justice40, al abordar la injusticia medioambiental y al estimular las oportunidades económicas para las comunidades desfavorecidas.

Y la administración de Biden tiene trabajo que hacer en el frente de las normas y salvaguardias. La legislación vigente otorga a Biden una amplia autoridad para redactar normas que ayuden a reducir la contaminación por carbono de la mayor fuente industrial del país: las centrales eléctricas que queman carbón y gas. Son responsables del 25 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Casi 8 de cada 10 estadounidenses —alrededor del 78 por ciento— apoyan los límites federales a la contaminación por carbono de las centrales eléctricas. La administración debe hacer uso de su autoridad para impulsar estas normas con la urgencia requerida.

Del mismo modo, la administración ha redactado normas para ayudar a limpiar las emisiones del tubo de escape de los autos y camiones; reducir las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero; mejorar la eficiencia de los edificios y los electrodomésticos; salvaguardar el Tongass y otros bosques primarios que absorben y almacenan el carbono de la atmósfera; proteger a los trabajadores del calor extremo; y garantizar que los inversionistas estén al tanto del riesgo climático de las empresas.

La administración también debe poner en práctica las inversiones de la ley bipartidista de infraestructuras de manera que ayuden a reducir la huella de carbono de la nación, no a ampliarla; hacer que las carreteras, los puentes, los puertos y otras infraestructuras críticas sean más resistentes ante los fenómenos meteorológicos extremos; y ayudar a proteger a las comunidades vulnerables de la contaminación por combustibles fósiles y de los peligros climáticos.

La Ley de Reducción de la Inflación ofrece poderosos incentivos para avanzar en la lucha climática. Sin embargo, es en gran medida el punto de partida, no el final, del trabajo que hay que hacer para afrontar la crisis climática, el reto existencial de nuestro tiempo..

Tell the Biden administration to protect our coasts from drilling

About the Authors

Andrew Wetzler

Senior Vice President, International & Nature Programs

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