Cómo el presidente Biden puede limpiar el sector eléctrico

El presidente electo Biden presentó los compromisos climáticos más audaces que cualquier otro presidente haya presentado jamás. El definió la crisis climática como una de las cuatro “grandes batallas de nuestro tiempo”, junto con la pandemia, la recuperación económica y la justicia racial. La energía limpia y el cambio climático son cruciales para millones de estadounidenses.

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Limpiar el sector de la energía es un objetivo central del plan climático de Biden, que establece el propósito de lograr un sector de energía libre de contaminación por carbono para 2035. La energía eléctrica es una de las mayores fuentes de contaminación que afecta al clima (seguido del transporte). Y un sector eléctrico amplio y limpio, que reemplace los combustibles sucios en nuestros vehículos y edificios, es clave para cumplir con los objetivos climáticos de la nación.

Es por eso que el presidente electo Biden ve la energía limpia como algo clave para nuevos empleos y crecimiento económico: “Transformar el sector eléctrico de los Estados Unidos y electrificar una parte cada vez mayor de la economía representa el mayor motor de creación de empleo y oportunidades económicas del siglo XXI”.

El plan climático para todas las agencias y sectores requiere tres ingredientes esenciales: normas, inversión y equidad. Aquí hay cinco acciones que Biden puede tomar para limpiar el sector energético:

Establecer normas más estrictas  de múltiples contaminantes en plantas de energía

Como presidente, Biden puede lograr mucho con las leyes que ya existen. La Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) necesita establecer normas que reduzcan agresivamente la contaminación por carbono que producen las plantas de energía nuevas y las existentes bajo la sección 111 de la Ley de Aire Limpio. Eso incluye retirar la regla inútil de “energía limpia asequible”, que tenía la intención de fortalecer las viejas y sucias plantas de carbón, y emitir nuevas normas que coloquen al sector eléctrico en el camino hacia el cumplimiento de la meta de 2035 propuesta por el nuevo presidente. El análisis del NRDC muestra que un nuevo estándar de energía limpia podría reducir la contaminación de carbono en al menos un 60 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030, por menos de lo que se esperaba que costara el Plan de Energía Limpia original y, en definitiva, salvar hasta 5.200 vidas cada año lo que reduciría la contaminación por hollín y smog.

Al mismo tiempo, es probable que Biden también dirija la EPA para fortalecer las normas claves de salud pública: la actualización de las Normas Nacionales de Calidad del Aire Ambiental para partículas finas y ozono, fortalecer las normas de contaminación del aire tóxico, fortalecer las reglas de contaminación del aire entre los estados para frenar mejor el transporte de materiales peligrosos, reactivar las normas para utilizar la mejor ciencia disponible y tener en cuenta los riesgos acumulativos.

En conjunto, esta serie de normas del sector energético protegería mejor a las comunidades más afectadas por la contaminación, reduciría cientos de miles de casos de asma, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón, partos prematuros, además de enfrentar la crisis climática al mismo tiempo. Biden prometió crear una herramienta de evaluación de la justicia económica y climática y exigir un nuevo monitoreo en las comunidades cercanas a las centrales eléctricas de combustibles fósiles y otras fuentes contaminantes. Estos datos referentes a la calidad del aire deben usarse para priorizar las reducciones de emisiones y la aplicación en las comunidades que más lo necesitan, muchas de las cuales son comunidades de color y comunidades de bajos ingresos, que merecen protección contra daños mayores.

Promover la energía limpia a través de acciones de DOE, FERC y DOI

También se espera que Biden trabaje a través del Departamento de Energía (DOE por sus siglas en inglés) y la Comisión Reguladora de Energía Federal (FERC por sus siglas en inglés) para promover la energía eólica y solar, la eficiencia energética y el almacenamiento de energía, y modernizar la red. FERC debe eliminar las preferencias y protecciones para las plantas de energía sucia y los gasoductos y oleoductos , impulsar la planificación de una red de energía limpia y adoptar una participación pública significativa, todo lo cual debe abordar las inequidades estructurales de larga data.

Es probable que Biden también dirija al Departamento del Interior (DOI por sus siglas en inglés) para que reduzca el arrendamiento de combustibles fósiles y aumente la producción de energía limpia en nuestras tierras y aguas públicas, al tiempo que protege nuestros lugares más preciados y especies en peligro de extinción. También es probable que dirija a todas las agencias a aprovechar el enorme poder adquisitivo del gobierno federal para ampliar la energía limpia.

Trabajar con el Congreso para invertir en energía limpia

El presidente Biden trabajará con el próximo Congreso para incorporar la energía limpia en la recuperación, la infraestructura y otras leyes que deben aprobarse. Presionará para financiar la investigación y desarrollo en el DOE y otras agencias y así reducir aún más los costos de las tecnologías de energía limpia. Biden presionará para extender y expandir los incentivos fiscales que ayuden a las comunidades, empresas e individuos a implementar esas tecnologías y crear miles de puestos de trabajo bien remunerados.

Objetivo: 40 por ciento de la inversión en energía limpia para proteger a las comunidades desfavorecidas

Biden se comprometió dirigir el 40 por ciento de las inversiones en energía limpia, incluido el despliegue de energía limpia y eficiencia energética, hacia comunidades desfavorecidas. El plan de justicia ambiental de Biden incorpora aspectos de varios proyectos de ley de justicia ambiental introducidos en los últimos años.

Trabajar con el Congreso para aprobar una norma de energía limpia

Biden también pidió al Congreso que apruebe una norma de energía limpia que aumentaría constantemente el porcentaje de electricidad limpia que las empresas de servicios públicos deben entregar a sus clientes. Al igual que las nuevas normas de la EPA, un estándar de energía limpia reduciría la contaminación por hollín y smog, lo que salvaría hasta 7.200 vidas cada año, según el análisis del NRDC.

El costo de la inacción ante la crisis climática se vuelve más claro cada año. Nueve de los 10 años más calurosos registrados cayeron en la última década. Este año trajo incendios forestales récord en el oeste y devastadores huracanes y tormentas tropicales en el sur. La pandemia expuso cómo la contaminación empeora los riesgos de COVID, especialmente para las comunidades que ya están sobrecargadas.

No es de extrañar que el cambio climático surgiera este año como una preocupación pública de primer nivel y un tema de votación para millones de estadounidenses, especialmente los jóvenes que asistieron en cifras récord. El presidente electo Biden ha centrado el cambio climático como una de las cuatro crisis extraordinarias que Estados Unidos debe enfrentar, junto con la derrota de la pandemia, la reconstrucción de nuestra economía y el logro de la justicia racial.

Podemos y debemos afrontar este desafío.

About the Authors

David Doniger

Senior Strategic Director, Climate & Clean Energy Program

Ben Longstreth

Senior Attorney & Deputy Director, Federal Policy Group, Climate & Clean Energy Program

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