Resiliencia a través de la infraestructura y el transporte

Andrea Becerra es coautora de este blog.

Para el Día Mundial de las Ciudades 2018, celebramos el importante rol del transporte limpio y las soluciones de infraestructura verde para combatir el cambio climático y construir ciudades más resilientes y vibrantes en América Latina.

Las ciudades son una de las regiones más vulnerables al cambio climático y una de las mayores emisoras de dióxido de carbono (CO2). Las ciudades latinoamericanas en particular se encuentran en el epicentro del cambio climático. Desde el calor extremo y la contaminación del aire en la Ciudad de México y Santiago de Chile, hasta el aumento del nivel del mar a lo largo de la costa de Centroamérica, las ciudades de América Latina ya están viviendo algunos de los efectos inmediatos de un clima cambiante. Y si bien las ciudades latinoamericanas no son las principales emisoras de gases de efecto invernadero (GEI), a medida que sus economías y poblaciones continúan creciendo, la demanda para satisfacer las necesidades de energía seguirá aumentando. La forma en que se desarrollan y expanden las ciudades latinoamericanas será vital para cumplir los objetivos de adaptación y mitigación.

El lema del Día Mundial de las Ciudades es “mejor ciudad, mejor calidad de vida”. El transporte limpio y la infraestructura verde son dos soluciones claves que pueden ayudar a reducir las emisiones de GEI y contribuir a la resiliencia y al bienestar general ante un clima cambiante. Según un estudio reciente en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología "aproximadamente un tercio de la huella de un residente urbano está vinculada a las opciones de transporte público y la infraestructura de su ciudad". Además, las acciones climáticas como la infraestructura verde y el transporte limpio no solo son mejores para el planeta, sino también limpian nuestro aire y filtran el agua, crean nuevos empleos y mejoran la calidad de vida.

En muchos sentidos, en América Latina ya se están desarrollando ciudades con mejor calidad de vida. Hace poco, Costa Rica reveló planes para introducir un tren eléctrico, mientras que una nueva tecnología llamada i-Tree Eco en las ciudades mexicanas ayuda a obtener un valor monetario para los servicios ambientales de un solo árbol para incluirlos de manera más efectiva en la planificación urbana. Sin embargo, a medida que la región continúa creciendo los latinoamericanos aún pasan demasiadas horas en el tráfico y hay una carencia de espacios verdes en la región.

Mitigar el calor extremo y gestionar la sequía y las inundaciones a través de la infraestructura verde

La infraestructura verde aprovecha la capacidad de la naturaleza para limpiar el aire, aliviar las inundaciones, filtrar el agua y mitigar el calor excesivo. Existen diferentes tipos y funciones, desde techos verdes y estacionamientos permeables hasta la conservación de la tierra. En las regiones propensas a la sequía y las inundaciones, como Santiago y la Ciudad de México, la infraestructura verde puede servir a un doble propósito de aliviar los daños de las inundaciones y al mismo tiempo reponer el suministro de agua subterránea. A diferencia del pavimento, los bosques y los estacionamientos permeables retienen agua y disminuyen la escorrentía, reduciendo los picos de inundación. Al mismo tiempo, el agua que no se pierde como escorrentía superficial puede infiltrarse en los suelos y el pavimento poroso, aumentando la recarga de las aguas subterráneas.

Agua de una tormenta se acumula cerca de una estación de metro en la Ciudad de México en el 2017.

Foto a través de Wikimedia Commons

Las ciudades de América Latina ya están lidiando con temperaturas récord. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPPC, por sus siglas en inglés) pronostica un estrés adicional debido al cambio climático en los recursos hídricos que ya se encuentran amenazados en lugares como Chile y el oeste de Argentina. La infraestructura verde es una solución importante para crear ciudades más saludables, más limpias, más frescas en el verano y más hermosas. Un estudio reciente documentó que la salud mental mejoró en partes de Pennsylvania donde lotes urbanos vacíos se convirtieron en espacios verdes. La infraestructura verde también ayuda a purificar el aire circundante. Esto es especialmente relevante en ciudades como Lima y San Salvador, donde los niveles de contaminación por material particulado contribuyen a algunos de los aires más tóxicos de las Américas. Además, la filtración de agua a través de la infraestructura verde puede reducir las emisiones de GEI que provienen del bombeo y el tratamiento de aguas residuales.

Los techos verdes como el de esta imagen en Toronto, Canadá, pueden mejorar la calidad del aire, reducir el volumen de la escorrentía superficial y pueden reducir los costos de energía (y las emisiones de GEI) asociados con la refrigeración de edificios. Aunque el éxito varía, algunos estudios han calculado que los techos verdes pueden reducir el uso de energía en un 50 por ciento.

Foto por Sookie a través de Flickr

Ciudades más sanas a través de un transporte más limpio

Más del 80 por ciento de los latinoamericanos viven en ciudades, una de las tasas de urbanización más altas del mundo. Como resultado, la demanda para el aire limpio, la planificación urbana y el suministro de transporte limpio, seguro y económico ha ido subiendo. Esto se ha vuelto cada vez más urgente desde que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) calificó la contaminación del aire ambiente como una de las principales causas de muerte por cáncer. Un anuncio similar de 2012, confirmó que el escape del motor diesel también es un carcinógeno. Según datos recientes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la contaminación del aire mata a casi 7 millones de personas en todo el mundo. La situación podría empeorar en los próximos años en América Latina, ya que en el sector del transporte, una fuente clave de contaminación del aire, se ha registrado un crecimiento acelerado. La flota de vehículos de la región se está expandiendo más rápido que en otras áreas del mundo y podría triplicarse en los próximos 25 años.

La buena noticia es que al actuar ahora, los países latinoamericanos pueden ayudar a que sus ciudades sean más habitables al reducir la contaminación tóxica del aire del sector del transporte. Para comenzar, la calidad del combustible y las regulaciones de emisiones de vehículos pueden ayudar a limpiar los motores diesel contaminantes. (Lea más en el Informe de NRDC Limpiando el Aire de América Latina.) Un cambio hacia la movilidad eléctrica también puede mejorar la calidad del aire local y ayudar a los países a cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones en virtud del Acuerdo de París. Según un estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Federación Internacional del Automóvil, si la flota actual de autobuses y taxis en 22 ciudades latinoamericanas fuera reemplazada por vehículos eléctricos, en el 2030 se ahorrarían casi $ 64 mil millones de dólares en combustible, se reducirían 300 millones de toneladas de CO2 y se evitarían 36.500 muertes prematuras. Varios países y ciudades de la región ya están avanzando con iniciativas de movilidad eléctrica. Costa Rica aprobó una ley pionera para promover esta tecnología limpia. Chile está introduciendo 200 autobuses eléctricos en el sistema de transporte de Santiago. En Uruguay, las ciudades de Colonia y Punta del Este ahora se han vinculado con estaciones de carga cada 60 kilómetros (aproximadamente 37 millas). Y en Colombia, Medellín se están preparando para desplegar 1,500 taxis eléctricos para 2020, de los cuales 500 comenzarán a operar este año.

Vehículo eléctrico en Alajuela, Costa Rica

Foto por Monica Araya a través de Twitter

El último informe del IPCC destaca la urgencia de abordar los impactos del cambio climático y frenar el aumento de las temperaturas globales. Las iniciativas de transporte limpio y de infraestructura verde pueden ofrecer beneficios en el corto y largo plazo que brindan una mejor calidad de vida. La buena noticia es que las ciudades son centros de innovación y los residentes urbanos están cada vez más movilizados para tomar acción climática. Aunque el camino por delante presenta numerosos desafíos, las ciudades están listas para enfrentar los retos.


Andrea Becerra es coautora de este blog. Andrea recientemente se graduó de The Fletcher School en Tufts University con una Maestría en Política Internacional de Medio Ambiente y Recursos y Gestión Integrada del Agua. Es consultora de NRDC centrada en temas de gestión de aguas urbanas y rurales en América Latina.

About the Authors

Erika Moyer

Program Assistant, Latin America and International Climate

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