Aisén tiene el derecho a decidir que usos prefiere en su territorio

Escrito por Peter Hartmann

Desde 1990 en Aisén se viene impulsando la propuesta ciudadana de Aisén Reserva de Vida, se comprenderá mejor a que se debe y a que apunta esa estrategia. Esta propuesta de Reserva de Vida implica un uso respetuoso y a escala humana de las excepcionales cualidades ambientales y culturales de la región, para el desarrollo sustentable por y para los aiseninos, intentando de resguardar nuestra opción de ser diferentes y a construir un mundo mejor.

Parece extraño que en un país de marcada tendencia neoliberal haya quienes insistan en plantear modelos alternativos y planificar y ordenar su territorio, mientras el poder central y los grandes intereses en apariencia permitan tanta libertad a una región lejana. Probablemente sea como lo expreso un triministro hace algún tiempo, porque "hay nadie y nada".  

La verdad es que todo este ordenamiento hecho con mucho esfuerzo, si bien es un primer paso hacia la "utopia" y es mejor que nada, por desgracia a la hora de ser puesto a prueba, los grandes intereses no han trepidado en ponerle la bota encima y la autoridad en hacerse la desentendida. Así y todo, terminan por pagar un alto costo por su irresponsabilidad y escasa ética.

Ejemplos de lo anterior son:  la aprobación en el 2005  por parte de la CONAMA  de una Declaración Ambiental de una salmonera ubicada en aguas del Parque Nacional Isla Magdalena, borde costero zonificado de protección y que la COREMA había rechazado. Ese proyecto por alguna razón  nunca se llegó a concretar...  Igual o peor aun, es el actual intento de "barrios salmoneros" con el que se premia a esa industria irresponsable con derechos por sobre el ordenamiento ya existente y los intereses de otros sectores.

Y por otro lado, es el megaproyecto HidroAysén (Endesa & Colbún), que afecta directamente dos parques nacionales, dos reservas nacionales, dos monumentos nacionales, tres sectores priorizados para la conservación de la biodiversidad, el ACCA de la Patagonia, la zonificación del borde costero para el turismo y el PROT, donde los usos propuestos son silvoagropecuario, turístico y de conservación y protección.  Eso, sin considerar que además el Tratado Ambiental con Argentina de 1990 en su Protocolo de Recursos Hídricos compromete realizar un plan de manejo de las cuencas compartidas (aquellas del Baker y Pascua lo son) y el actual gobierno se comprometió a no evaluar proyectos sin que antes existiese una estrategia de manejo de la cuenca respectiva, lo cual no ha ocurrido (recién hace poco comenzó el proceso para ordenar la cuenca del Baker). Ni tampoco considerar otras propuestas en ciernes como un Monumento Nacional y un Área Marina Protegida y el Sitio de Patrimonio Mundial Hielos y Archipiélagos Patagónicos.

En el respectivo Estudio de Evaluación de Impactos Ambientales contratado por la empresa y entregado en agosto de 2008 a la Comisión Regional de Medio Ambiente, en su línea base, la Universidad Central hace una exhaustiva recopilación de todo el ordenamiento territorial existente y queda claro que el megaproyecto no tiene cabida ahí. Sin embargo, luego, los consultores encargados de la evaluación (SWECO y POCH), no se hacen mayor problema en determinar que todo ese ordenamiento no tiene validez legal, salvo las ASP, por lo cual no se tomará en cuenta.  Extrañamente no vimos, entre las miles de observaciones entregadas por los servicios públicos al EIA, alguna defendiendo su propio trabajo de años (salvo las ASP) y el derecho regional a decidir el uso de su territorio, lo cual no logramos aun explicarnos.  Posiblemente sea porque se estimo no era una observación "ambiental" y aquí ya habría que entrar a definir que es lo que estas autoridades entienden por ambiental. Porque sin duda un ordenamiento participativo que busca conservar el ambiente es algo de lo mas ambiental. Esperamos, ahora, que estamos ad portas de la entrega del adendum esta negativa consideración del ordenamiento territorial de Aisén cambie y la región defienda su derecho a decidir que usos prefiere en su territorio y se oponga a imposiciones matonescas.


Biografía

Peter Hartmann es chileno y vive en Coyhaique desde 1984. Es arquitecto titulado en la Universidad de Chile y trabajó en el MINVU por ocho años en Desarrollo Urbano. Ganó el premio de la Federación de Andinismo de Chile en 1881 por la expedición a la Ruta de los Polacos del Aconcagua. Ha dirigido y coordinado numerosos proyectos ambiental y uno de los logros fue el Encuentro Costumbrista de Cerro Castillo. Peter también es el es creador del concepto "Aisén Reserva de Vida" como propuesta de modelo alternativo de desarrollo regional. Es fotógrafo y ha hecho varias exposiciones colaborado con varias organizaciones en la región.

About the Authors

Evelyn Arévalo

Senior Program Assistant, Center for Energy Efficiency Standards, Climate & Clean Energy Program

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