Gina McCarthy al Congreso: debemos actuar de manera audaz para enfrentar el clima y proteger la salud pública

No se trata de elegir entre uno u otro: la acción climática urgente salvará vidas e impulsará la economía. Las soluciones están al alcance.

Una vista de la chimenea de la central eléctrica de carbón Cheswick en Springdale, Pensilvania. Los residentes locales se quejan de la cantidad de contaminación de la central eléctrica que ha afectado su salud y sus sistemas respiratorios.

Robert Nickelsberg/Getty Images

Hoy testifico frente al Comité Selecto de la Cámara sobre la Crisis Climática para dejar en claro que la mayor amenaza para la salud pública que enfrentamos hoy es el cambio climático. Y esto es lo que planeo aseverar: mientras más esperemos para reducir la contaminación dañina del carbono, más vidas perderemos, más gente contraera enfermedades, y más altos serán los costos económicos. Nunca ha habido más en juego, y tenemos las soluciones a nuestro alcance.

También planeo compartir con ellos las experiencias y los datos que me llevaron a este punto de vista y por qué estoy tan comprometida con esta lucha.

Ese compromiso comienza en casa. Tengo tres hijos. Y tengo la suerte de tener dos nietos a quienes amo y aprecio. Tendrán 32 y 31 años en 2050, el año en que la ciencia nos dice que debemos tener una economía sin carbono si queremos evitar los impactos climáticos más destructivos. Es mi responsabilidad defender un futuro más saludable y brillante para todos nuestros niños. Nuestra lucha climática es muy personal.

Cuando dirigí la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés), nuestro éxito se midió en las vidas que salvamos, en niños más saludables y menos ataques de asma. El cambio climático estaba a nuestro alcance, porque la misión es proteger a las personas de la contaminación ... al igual que la contaminación de carbono que alimenta esta crisis. Esto no debería ser un tema partidista.

Recientemente asumí el mando de NRDC porque no podía mantenerme al margen. Necesitamos restaurar la ciencia como la base de una política pública sólida. Necesitamos cambiar la forma en que alimentamos nuestra economía global. Y, francamente, no tenemos tiempo para meter la cabeza en la arena o amordazar a los científicos.

Debemos reconocer que la contaminación por carbono no impacta a las personas por igual. La contaminación por calentamiento climático se dirige a nuestros niños, a los ancianos, a los pobres y a las personas sin poder, especialmente a las comunidades de color, que a menudo viven más cerca de las plantas de energía y de las carreteras transitadas. Cada año, cuatro millones de niños desarrollan asma simplemente porque tienen la desgracia de vivir cerca de una carretera principal. Si eres padre y tu hijo usa un inhalador, estas estadísticas son demasiado reales para ti. Es una vergüenza para todos nosotros que podríamos estar haciendo algo al respecto.

Los riesgos para la salud asociados con el cambio climático conllevan un alto costo económico. NRDC y la Universidad de California San Francisco (UCSF, por sus siglas en inglés) se unieron recientemente para cuantificar ese costo. Si acumulamos alrededor de una docena de eventos relacionados con el clima en 2012, incluidos los incendios forestales en Colorado y Washington, la enfermedad de Lyme en Michigan y las floraciones de algas en Florida, entre otros, se calcula $10 mil millones en costos de salud. Alrededor del 65 por ciento de esas facturas médicas fueron pagadas por Medicare y Medicaid, lo que señala el daño desmedido del cambio climático para los adultos mayores y las personas de bajos ingresos.

Sí, el cambio climático es el mayor desafío para la salud pública del mundo en la actualidad, pero también es nuestra mayor oportunidad de salud pública. Tenemos soluciones que nos ayudan a avanzar hacia energías limpias y comunidades más saludables.

Simplemente no creo en ningún argumento sobre las dificultades económicas derivadas de la protección de la salud pública: los estados de RGGI continúan expandiendo sus economías mientras reducen la contaminación de carbono a la mitad. Esa es una instantánea de una verdad a nivel nacional y mundial.

En mi nuevo cargo como presidenta y directora general de NRDC, planeo continuar trabajando junto a los gobiernos locales y estatales, las comunidades, así como este comité del Congreso, ya que recomendamos iniciativas políticas audaces que pueden trazar un curso diferente sobre el clima. Juntos, podemos garantizar un futuro más saludable y más justo, todo mientras creamos empleos y reducimos los costos de atención médica al mismo tiempo.

Ese es el tipo de futuro que quiero para mis hijos y nietos. Son mi brújula moral. Son por lo que lucho. Son la razón por la que testifico hoy.

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About the Authors

Gina McCarthy

President and Chief Executive Officer

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