Conservación y comunidad en Laguna San Ignacio

Ballenas grises

foto: James J. A. Blair

NRDC tiene una larga historia en la Laguna San Ignacio, uno de los pocos sitios protegidos para la cría de la ballena gris del Pacífico en Baja California Sur, México. La presidenta de NRDC, Rhea Suh, describió recientemente su encuentro con las ballenas de la laguna como "conmovedor y emocionante". Una razón fundamental por la cual nuestros esfuerzos para proteger el área han tenido tanto éxito es la participación y dedicación de la comunidad local.

Acabo de regresar de mi primera visita a la laguna, donde representé a NRDC, junto con otros miembros de la Alianza para la Conservación de la Laguna San Ignacio (conformada por la International Community Foundation, Pronatura Noroeste y Costasalvaje), en una reunión de la asamblea del Ejido Luis Echeverría Álvarez. El ejido representa a la comunidad local, quien es el quinto miembro crucial de la Alianza. Desde 2005, los miembros de la Alianza han trabajado juntos para garantizar la protección de la laguna. Durante mi visita al ejido, me quedó claro que esta historia de éxito es un triunfo tanto para la conservación ambiental como para el desarrollo comunitario sostenible.

Un resumen de la campaña de NRDC en Laguna San Ignacio

En 1995, Mitsubishi anunció sus planes para construir una salina industrial en Laguna San Ignacio. Esto habría tenido consecuencias terribles para las ballenas grises. Como respuesta, NRDC y socios locales e internacionales lanzaron una de las campañas ambientales más grandes de la historia. Nuestro mensaje a Mitsubishi fue claro: "No pueden hacer esto". La campaña culminó con la cancelación del proyecto de la salina por parte del entonces presidente Ernesto Zedillo el 2 de marzo del año 2000.

Para los miembros del ejido esto fue solo el comienzo de la historia. Después de la victoria, NRDC y sus socios comenzaron a trabajar con las comunidades alrededor de la laguna para alentar actividades económicas sostenibles y evitar una reactivación del plan de la salina. En 2005, la Alianza garantizó la protección permanente de las tierras más importantes alrededor de la laguna. La Alianza ha establecido medidas de protección en casi 137,000 hectáreas (ha) y alrededor de 241 kilómetros (km) de costas. Se ha asegurado la conservación permanente de 57,000 ha en propiedades ejidales y privadas en el lado este de la laguna. Además, el gobierno mexicano otorgó a Pronatura Noroeste una concesión de conservación por 80,500 ha de tierras federales en el lado oeste de la laguna, mientras que Costasalvaje ha asegurado concesiones para proteger 241 km de playas y áreas de manglares alrededor de la laguna.

A cambio de estas concesiones, la Alianza estableció un Fondo Fiduciario de Conservación para proporcionar pagos anuales al ejido que les permita financiar proyectos de desarrollo comunitario sostenible. La Alianza luego negoció una servidumbre ecológica un arriendo a cambio de conservación en 32 parcelas privadas en el ejido Luis Echeverría Álvarez, que abarcan otras 8,400 ha. En 2014, la Comisión Nacional Forestal, Conafor, otorgó al Ejido Luis Echeverría Álvarez financiamiento y reconocimiento por sus labores de restauración y conservación forestal. Asimismo, el ejido ha mantenido un monitoreo constante del área dentro de la servidumbre ecológica. Esto ha permitido  un sistema de respuesta rápido que garantiza que las ballenas estén protegidas contra cualquier amenaza.

Impactos duraderos para la comunidad
 

La reunión de la asamblea del ejido

foto: Anne McEnany and Daniela López Acosta

Las nuevas normas medioambientales han permitido que en este marco de conservación de tierras se apoyen actividades que permiten el desarrollo comunitario sostenible en la Laguna San Ignacio. Estas actividades incluyen la restauración de manglares, una granja de cabras para producir composta, acuicultura de ostras a pequeña escala, producción de sal artesanal, mejoras viales, paneles para producir energía solar, un incinerador de basura, capacitación comercial personalizada, apoyo para emergencias de salud, y recolección regular de basura y reciclaje para la comunidad. Estos proyectos han inspirado al ejido a buscar alternativas de educación y salud pública que puedan traer consigo nuevas oportunidades de ecoturismo y que garanticen la soberanía alimentaria de esta remota y árida región costera.

En la reunión de la asamblea, el ejido y otros miembros de la Alianza expresaron entusiasmo por los próximos proyectos. En colaboración con Pronatura Noroeste, el ejido participará en un programa piloto para dejar de usar bolsas de plástico con el objetivo de eliminar el plástico del océano. También han comenzado a planificar la construcción de un centro comunitario para el público, que visualizan como la infraestructura física que respaldaría su floreciente orgullo y pertenencia. A través de estas acciones, la Alianza está ampliando su enfoque estratégico de conservación de la tierra y la protección de mamíferos marinos al desarrollo sostenible comunitario.

La "victoria" en Laguna San Ignacio pudo ocurrir hace 18 años, pero el compromiso de NRDC con los socios locales en el área continúa. Este sitio Patrimonio Mundial y reserva de la biosfera se ha convertido no sólo en un santuario para las ballenas y las aves, sino también en un legado del pasado de NRDC y en un modelo para las próximas campañas de conservación.

About the Authors

James Blair

International Campaign Advocate

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