Seis meses después del huracán María: la creciente crisis de salud en Puerto Rico

Seis meses después de que el huracán María azotó a Puerto Rico, la isla lucha por reconstruirse. Bajo la sombra de una primavera agradable, crece una crisis de salud. A principios de este mes en San Juan, hablé con la Dra. Wendy Matos, directora ejecutiva del plan de práctica docente de la Universidad de Puerto Rico, donde supervisa a casi 470 médicos en toda la isla. Lo que ella describió fue alarmante: el desgaste al paciente en decenas de miles, el aumento en la incidencia de paros cardíacos y hemorragias intracraneales, las tasas más altas de enfermedades transmitidas por el agua, la proliferación de suicidios y la escasez de equipo y personal médico. Se necesita una mejor recopilación de datos y más ayuda federal para el sector de salud de Puerto Rico para prevenir más muertes y enfermedades relacionadas con los desastres.

El siguiente es su testimonio.


Dra. Matos: mi nombre es Dra. Wendy Matos, PhD, MPHE. Soy la Directora Ejecutiva del Plan de Práctica Docente para el Campus de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Superviso a 468 médicos que trabajan en 29 localidades en todo Puerto Rico, los que cubren 91 grupos de especialidades. Los médicos que superviso comprenden la red más grande de especialistas médicos y subespecialistas en Puerto Rico.

Seis meses después de María, Puerto Rico lucha por reconstruirse.

Los pacientes que mis doctores ven son típicamente aquellos con afecciones complejas o que están muy enfermos, es decir, pacientes de alto costo y alta necesidad. Administramos clínicas ambulatorias y proporcionamos servicios de especialidades y subespecialidades a pacientes en Puerto Rico. También proporcionamos servicios institucionales para pacientes hospitalizados en ocho hospitales de especialidades que conforman el Centro Médico de Puerto Rico.

La mayoría, el 65 por ciento, de nuestros pacientes es médicamente indigente. Aunque muchos de nuestros pacientes están cubiertos por el plan de salud del gobierno, recibimos un pago muy bajo o ningún pago en absoluto por nuestros servicios médicos.

El huracán María afectó drásticamente la salud, la mortalidad y el acceso medico en Puerto Rico. Desde María, hemos perdido la pista de decenas de miles de pacientes. Hoy, vemos un 25 por ciento menos pacientes en nuestros hospitales desde que el huracán María azotó la isla, al comparar 4 meses de datos del 1 de septiembre al 31 de diciembre de 2016 (117,156 pacientes), del 1 de septiembre de 2017 al 31 de diciembre de 2017 (90,475 pacientes). El número de bebés que se presentan para el tratamiento en nuestros servicios natales se redujo en un 50 por ciento.

Los problemas de salud que vemos en nuestros pacientes después de María son graves

El primordial servicio que mis médicos brindan actualmente en una de nuestras instalaciones es para pacientes con hemorragias intracraneales—un tipo de hemorragia craneal que a veces causa derrames cerebrales. Los principales problemas de salud que mis médicos ven en nuestra población de pacientes después del huracán María también incluyen: diabetes mellitus tipo 1 con cetoacidosis, paro cardíaco, gastroenteritis, afecciones dermatológicas: dermatitis, psoriasis y sarna, afecciones musculoesqueléticas y afecciones respiratorias como asma y alergias. Cada una de estas condiciones médicas ha visto un aumento de al menos un 10 por ciento en nuestros pacientes después del huracán.

Los síntomas más frecuentes que llevan a los pacientes a nuestras clínicas son los relacionados con el estrés, que afectan especialmente a las mujeres embarazadas, así como a los pacientes cardíacos y las personas que necesitan tratamiento para el dolor. Los números de enfermedades infecciosas de febrero y marzo de 2018 siguen siendo más altos desde el desastre.

Nuestros pacientes aún carecen de acceso a agua potable. Incluso ahora, presentan enfermedades relacionadas con la contaminación del agua potable en tasas mayores que las que los médicos veían antes del huracán María. Estas enfermedades incluyen gastroenteritis, conjuntivitis y afecciones dermatológicas tales como dermatitis, sarna y pediculosis. Algunos de nuestros pacientes resultaron tener shigelosis. Desde María, también hemos visto varios casos de leptospirosis—una infección bacteriana relativamente rara en humanos, comúnmente transmitida al permitir que el agua dulce que ha sido contaminada por la orina de los animales (a menudo de ratas) entre en contacto con la piel, los ojos o con las membranas mucosas. Esta afección generalmente causa insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal o insuficiencia hepática, y la mayoría de las víctimas mueren si no se tratan rápidamente. Las enfermedades transmitidas por el agua todavía están presentes como un riesgo significativo para la salud de nuestros pacientes seis meses después de María.

Los problemas de salud mental son extremos. Mis médicos notan un aumento significativo de suicidios e intentos de suicidio después del huracán. La población de ancianos es la que está sufriendo más. Los pacientes ancianos que se presentan en nuestras clínicas están extremadamente ansiosos y deprimidos. Muchos tienen síntomas psicosomáticos relacionados con altos niveles de estrés, tales como: palpitaciones, angina, dificultad para respirar, insomnio, falta de apetito, ansiedad y depresión.

El acceso a la atención médica es un problema en Puerto Rico Post-María

En la actualidad, existe un problema serio por la falta de acceso a la atención médica en Puerto Rico. Muchos residentes necesitan médicos, pero no pueden viajar a San Juan desde áreas remotas porque no tienen automóviles. Las carreteras y el transporte están mal reparados y en muchos casos son inaccesibles. En mi opinión, los esfuerzos de rehabilitación deben centrarse en el restablecimiento y la reconstrucción de las instalaciones médicas, y en ayudar a los médicos que se encuentran en las comunidades más remotas a comenzar nuevamente sus prácticas.

Las clínicas privadas, a diferencia de los centros médicos calificados a nivel federal, se han visto especialmente afectadas por María. La mayoría de los servicios médicos en Puerto Rico son de propiedad privada. Después de María, el gobierno puertorriqueño contrató a compañías de seguros para administrar planes de salud; estas empresas se vieron afectadas por el desastre y dejaron de pagar a los proveedores de atención médica. Esto impidió que muchas clínicas médicas pudieran abrir después del huracán. Tengo $12 millones de atrasos con respecto a mis propias clínicas, porque actualmente no estoy recibiendo el pago de las compañías de seguros contratadas por el gobierno.

Muchos proveedores de servicios de salud abandonaron la isla. Antes del huracán María había una gran escasez de especialistas en Puerto Rico; esta situación empeoro por el huracán. La gran escasez de profesionales de la salud y de especialistas ejerce una gran presión sobre mis clínicas. Los pacientes que normalmente deberían consultar a proveedores de atención médica primaria aparecen en mis clínicas en mayor cantidad que antes.

Las mujeres embarazadas y los bebés enfrentan riesgos únicos

Varias mujeres embarazadas identificadas como de alto riesgo fueron enviadas a recibir servicios de obstetricia y parto en los Estados Unidos continentales cuando azotó el huracán. Los bebés que nacieron con enfermedades cardíacas congénitas se vieron especialmente afectados porque el hospital de referencia no pudo proporcionar la atención necesaria.

Durante el huracán María, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) en el Hospital Pediátrico Universitario fue reubicada. Los neonatólogos reubicaron a los pacientes de UCIN en otras áreas del hospital para proporcionar los servicios de nivel 4 que los pacientes necesitaban después de la emergencia. Esto dio como resultado un aumento en las infecciones nosocomiales (infecciones originadas en el hospital) porque, aunque se aplicaron los protocolos de limpieza de manos y otros protocolos de saneamiento, el ambiente no era adecuado para los recién nacidos.

Los municipios fuera de San Juan tardaron en recibir servicio médico funcional después de María

Inmediatamente después de María, los médicos y estudiantes del Campus de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico fueron los primeros en responder a la prestación de servicios médicos a los residentes en 58 municipios, por invitación del gobernador de Puerto Rico. Estas incluyeron las comunidades remotas de Vieques y Culebra. Lo que vimos en estos municipios eran pacientes crónicos que se quedaron varios días, sin insulina en algunos casos, sin medicamentos recetados y sin alimentos ni agua. Hubo, y todavía hay, una respuesta inadecuada a las necesidades de salud de los puertorriqueños después de María.

La recopilación de datos gubernamentales sobre la salud no ocurre o es inadecuada

Hay una creciente crisis de salud en la isla. El desastre fue a tal escala que afectó a todas las agencias gubernamentales y afectó la recopilación de datos y las estadísticas sobre la incidencia de enfermedades y otros riesgos para la salud. Esto es, en parte, porque los recursos disponibles son escasos. En mi opinión, las tasas reales de enfermedad, lesiones y muertes son superiores a las comunicadas.

Los proveedores de atención médica y las clínicas carecen de recursos

Al igual que las instalaciones médicas en todo Puerto Rico, las clínicas que superviso enfrentan problemas críticos de recursos. Después del huracán, no pudimos realizar resonancias magnéticas y cirugías ambulatorias porque los generadores de energía no daban abasto para hacer estos estudios. Lo que realmente necesitamos es energía solar para que podamos funcionar a un alto nivel durante un corte de energía.

También necesitamos sistemas de información computarizados para llevar a cabo telemedicina, educación para la salud, así como equipos médicos para mejorar nuestros servicios de prevención y detección para residentes vulnerables que no pueden viajar a nuestras clínicas. Sería de gran ayuda para nuestros pacientes y clínicas de salud el equipo urodinámico para la evaluación de la vejiga y la uretra y el equipo de histeroscopia.

Después de María, reconocemos la necesidad de aumentar nuestra participación en actividades de divulgación y brindar servicios integrales y exhaustivos a quienes más lo necesitan.

Tanto los especialistas como los proveedores de atención primaria necesitan apoyo después de María

Tal como lo describe el Instituto de Medicina, brindar servicios seguros, efectivos, centrados en el paciente, oportunos, eficientes y equitativos es nuestra misión en todas nuestras clínicas. En el tratamiento de personas con afecciones complejas, nos esforzamos por aumentar la calidad de la atención, contener los costos y reducir las complicaciones del paciente.

Los pacientes aún carecen de acceso al cuidado médico.

Pero necesitamos mucha más ayuda. En mi opinión, existe una necesidad urgente de brindar cuidado exhaustivo e integrado a los residentes de Puerto Rico y de apoyar a los médicos de atención primaria de la isla. Si los médicos que atienden a personas que viven fuera de las áreas metropolitanas de Puerto Rico reciben más apoyo de nuestros especialistas, habrá mejor orientación, mejores servicios preventivos y menos complicaciones para las personas con problemas de salud complejos.

About the Authors

Mekela Panditharatne

EJW Law Fellow, Science and Data, Health and Food, Healthy People & Thriving Communities Program

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