La EPA rehúsa prohibir un pesticida dañino para los niños

La agencia continúa ignorando la ciencia que relaciona al clorpirifos con las dificultades de aprendizajes, los problemas de desarrollo, CI más bajos y TDAH en niños.

Jacob Pritchard para NRDC

En una contienda legal iniciada por el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés) que incluye una coalición de grupos sindicales y de salud representados por EarthJustice, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA por sus siglas en inglés) reiteró que: no prohibirá el uso de clorpirifos, un pesticida comúnmente rociado sobre varios cultivos alimentarios en el país, entre ellos las manzanas, las naranjas y las bayas.

“Los científicos continuamente han dejado en claro que el clorpirifos está relacionado con daños a largo plazo del cerebro infantil, pero el gobierno de Trump sigue burlándose de la ciencia”, comenta Erik Olson, director senior del programa de Salud y Comida en el NRDC, refiriéndose a estudios numerosos, incluyendo algunos hechos por los mismos científicos de la EPA, que relacionan a los químicos tóxicos con las dificultades de aprendizajes, los problemas de desarrollo, CI más bajos y TDAH en los niños.

Este caso contra la EPA ya lleva un poco más de una década. En 2007, NRDC y Pesticide Action Network solicitaron la prohibición del pesticida, y en 2016, el gobierno de Obama finalmente programó sacar el químico del suministro de alimentos. Pero poco después de asumir sus funciones, el gobierno de Trump dio marcha atrás. En agosto de 2018, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito falló que la EPA debería finalizar la prohibición del clorpirifos por el riesgo que constituye para los niños, pero la agencia rehusó. Luego, a principios de este año, en marzo, la corte ordenó que la EPA oficialmente respondiera a los grupos sindicales, de salud y medio ambiente que se oponen a la constante negativa de la agencia.

Aún así, la EPA declaró que no prohibirá el químico tóxico. En vez, la agencia declaró que continuará comprobando la seguridad del clorpirifos por otros tres años.

“Nuestros líderes tienen la responsabilidad de proteger a nuestros residentes más vulnerables, nuestros niños, pero este gobierno prefiere proteger a sus aliados más adinerados en la industria química”, expresa Olson. La relación entre el presidente Trump y Dow Chemical, el mayor productor de clorpirifos, ha sido cuestionada. Según informes, este gigante de la producción química contribuyó un millón de dólares para la inauguración de Trump, y anteriormente su Director Ejecutivo jugó el papel de consejero principal para el presidente, aún estando al frente del ahora extinto American Manufacturing Council.

“Hasta que la EPA no saque este producto de nuestros campos y nuestra comida,” dice Olson, “esta lucha no termina”.

Con la falta de atención al tema a nivel federal, los estados intensificaron sus esfuerzos. Hawái fue el primer estado en prohibir el clorpirifos el verano pasado, y luego California se comprometió a su prohibición, no sin antes reafirmar los impactos a la salud del clorpirifos. Además, esta primavera la legislatura del estado de Nueva York aprobó su prohibición que ahora espera la firma del gobernador.

Hay que prohibir el Clorpirifós

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