El mayor productor mundial de pesticidas tóxicos clorpirifós finaliza su producción

Es un hito ganado con décadas de trabajo y esfuerzo contra el químico, pero la lucha por una prohibición federal continúa.

Jacob Pritchard para NRDC

Corteva, anteriormente parte del importante fabricante de productos químicos Dow Chemical, anunció hoy que dejará de producir clorpirifós para fines de año. Este pesticida tóxico daña el cerebro y se rocía comúnmente en varios cultivos alimentarios de los EE. UU., incluyendo las manzanas, naranjas y bayas.

La decisión del mayor productor de la sustancia química, que citó la disminución de las ventas, marca un momento decisivo en la prolongada lucha de los grupos ambientalistas, laborales y de salud pública para prohibir el clorpirifós y proteger a los niños, cuya salud está en mayor riesgo de exposición. Este paso de Corteva probablemente reducirá los más de cinco millones de libras (más de dos millones de kilos) de clorpirifós que se rocían en los cultivos alimentarios de EE. UU. cada año. “Después de años de presión y una creciente preocupación pública, el final del clorpirifós finalmente está a la vista”, dice Jennifer Sass, científica principal de NRDC.

La sustancia química, que fue adaptada de los gases nerviosos de la Segunda Guerra Mundial, se adhiere a nuestra comida y contamina el agua potable y al aire, exponiendo a los trabajadores agrícolas y a los habitantes de zonas agrícolas.

Si bien Corteva continúa afirmando que el pesticida es seguro, la ciencia siempre estuvo en desacuerdo: en 2016, la propia Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. concluyó que el químico contamina el suministro nacional de alimentos a niveles inseguros. La exposición conlleva serios riesgos para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso de los niños y fetos, como problemas de aprendizaje, síntomas similares al TDAH (también conocido como ADHD, por sus siglas en inglés) y reducciones en el coeficiente intelectual.

“La ciencia, la política y el rechazo público se alinearon en torno a que este producto químico es demasiado peligroso para su uso en nuestros alimentos y en nuestros campos, lo que hace que el anuncio de hoy sea una conclusión inevitable”, dice Sass.

La lucha contra el clorpirifós no ha terminado. Una prohibición federal —propuesta por el presidente Obama pero revocada por el gobierno de Trump poco después de asumir el cargo— aún no se ha implementado, una decisión que una coalición de grupos laborales y de salud, que incluye a NRDC, continúan luchando en los tribunales. El clorpirifos también permanece disponible y en uso en otras partes del mundo.

“Estaremos atentos a las declaraciones del fabricante para garantizar que la suspensión de clorpirifós sea la más rápida y completa posible”, dice Sass. “Librar el mercado estadounidense de este pesticida es un gran paso, pero no se puede permitir que continúe amenazando la salud de los niños en otros mercados mundiales”.

Ban Chlorpyrifos

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