Sistemas de transporte no contaminante para América Latina

Mariana Gil/EMBARQ Brasil

América Latina es la región más urbanizada del mundo: el 80 por ciento de las personas viven en ciudades y se calcula que ese número crecerá al 90 por ciento en el 2050. Desafortunadamente, los sistemas de transporte en la región dependen de combustibles fósiles contaminantes y no están planeados para satisfacer las necesidades de áreas metropolitanas en crecimiento. Como resultado, la contaminación del aire y sus impactos en la salud afectarán a más y más personas.

Afortunadamente, América Latina se ha convertido en un centro de soluciones innovadoras que reducen los contaminantes nocivos y las emisiones de gases de efecto invernadero del sector transporte. Colombia y México fueron pioneros en los sistemas de autobuses de tránsito rápido que se han extendido y han tenido éxito en otras partes del mundo. La Ciudad de México junto a tres ciudades europeas prohibirán todos los vehículos diésel para el año 2025. El sistema de metro de la capital chilena, Santiago, usará un 60 por ciento de energía solar en 2018. Muchas ciudades y países han adoptado normas para vehículos y combustibles limpios y algunos ya están planeando la transición a vehículos eléctricos. Sin embargo, se necesita hacer mucho másy más rápidamentepara ayudar a la región a cumplir con sus compromisos climáticos internacionales y reducir los costos ambientales y de salud del transporte sucio.

Estamos comprometidos a lograr que América Latina avance de forma rápida y limpia hacia sus objetivos climáticos al reducir las emisiones de material particulado, carbono negro y gases de efecto invernadero de los sistemas de transporte. Conjuntamente con nuestros socios, NRDC hace un llamado para normas estrictas de eficiencia vehicular y de emisiones de vehículos para vehículos nuevos. También abogamos por estándares de combustible ultra bajo en azufre para mejorar la calidad de los combustibles diésel, una fuente significativa de partículas. Alentamos los programas complementarios para reducir las emisiones en vehículos existentes, así como los programas de flete verde para enfocarse en vehículos pesados. Además, estamos explorando como la transición de América Latina a vehículos eléctricos podría integrarse de manera eficiente y beneficiosa a las redes eléctricas. 

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