El cuidado de un jardín libre de químicos

Aprende a soportar alguna que otra hierba o ciertos insectos en tu jardín y evade los más perjudiciales con estos consejos.

Alex Eben Meyer

El uso de químicos en el jardín, ya sea para que tu grama luzca más verde, evadir que las pestes se coman los vegetales, o prevenir una invasión total del diente de león, resulta un atajo tentador para muchos. “Los que más se usan son los insecticidas y herbicidas o una combinación de fertilizantes y herbicidas conocidos como “weed and feed”, dice Jennifer Sass, una científica del programa de salud de NRDC. Pero estos productos no son necesarios, ni son saludables para el medio ambiente o nuestros cuerpos. Para controlar las plagas y la maleza, te sugerimos estas alternativas:

Planea tu espacio.

Existe cierta tendencia por reducir la cantidad de grama en el jardín y reemplazarla con plantas más sostenibles. Pero la meta no sólo es erradicar hasta la última pulgada de grama verde. “El césped tiene un sistema de raíces fibrosas y previene la erosión”, explica Bill Hlubik, profesor de agricultura y recursos naturales de la universidad Rutgers en Nuevo Brunswick, Nueva Jersey. El escoger la grama adecuada y tratarla bien evita la necesidad de fertilizantes y herbicidas. “Busca grama que sea fácil de cuidar (“low maintenance”)” sugiere Hlubik. “Tiene un sistema de raíz más profundo que le permite sobrevivir en tiempos de sequía y absorbe más nutrientes requiriendo menos fertilizantes”. (Tus opciones en esta categoría dependen de la zona que habites.)

Si combinas varios tipos de grama que no requieren mucho cuidado asegurarás un césped saludable también, cualquier enfermedad o plaga puede afectar un tipo de grama, pero no los demás. Hlubik también recomienda grama endófita que contiene hongos beneficiales entre las semillas que disuaden que los insectos más comunes se coman el césped.

Finalmente, una vez tu grama esté establecida y crecida, riégala profunda pero infrecuentemente (una vez a la semana o cada dos semanas, si no llueve) y que sea por la mañana.

Deja crecer el pasto.

Un consejo que reduce tu lista de quehaceres en casa en fines de semana es: corta menos el pasto y con la cortadora en el nivel más alto. Aprende a apreciar un pasto más alto. Hlubik recomienda dejarlo crecer hasta por lo menos 3,5 pulgadas; Sass deja su propio césped crecer a un nivel similar, aunque a veces un poco más alto bajo negligencia benigna dice. “Dejar el pasto alto asegurándote de no dañar el trébol, el cual atrae polinizadores”, dice Sass. “Además, un pasto más alto detiene el crecimiento de la maleza, retiene mejor la humedad y echando nueva semilla hasta se germina solo”.

Haz las paces con (alguna que otra) maleza.

Sass nos aconseja lo siguiente: “Acostúmbrate a ver tu césped con un poco de maleza”. Además de proveerle nutrición a los polinizadores de los que dependemos, algunas de las hierbas más frustrantes tienen lo suyo. “Hasta el diente de león es bastante beneficioso”, dice Barbara Pleasant, experta en horticultura orgánica y co-autora de Compost Gardening. “Sus raíces alcanzan profundidades de hasta 18 pulgadas que actúan como taladros” para soltar tierra compactada.

Para prevenir que la maleza se propague y le robe demasiados nutrientes a tu césped, jardín de vegetales o espacios con flores, arráncalas con tus manos y evita los herbicidas. No necesitas ensuciarte las manos, simplemente poda lo que sale a la superficie, dice Pleasant. Necesitarás ser más persistente si se te presenta un problema de una especie invasiva, como cuando una planta que no es de tu zona empieza a dominar el espacio, sin un control natural para evitar su crecimiento. Arranca estas malezas invasivas con todo y raíces y no la añadas a tu pila de abono si planeas usar ese abono para alimentar tu césped. En vez, Hlubik recomienda cortar las plantas invasivas en pedacitos pequeños con tijeras de podar para que no tomen raíz ni germinen. Sass nos cuenta que ella las deja en una senda pavimentada para que se sequen al sol completamente antes de ponerlo en el barril de desperdicios verdes para que se los lleven cuando lo recojan en la acera.

Nutre tus plantas con abono orgánico.

Hay muchas razones por la cual hacer compostaje y una de ellas es poder mejorar la salud de tu suelo de manera natural, lo que reduce la necesidad de agua, fertilizantes y pesticidas. Barbara Pleasant recomienda el abono orgánico para tu huerta de vegetales. “Yo lo utilizo tanto como el estiércol, o para los tomates, le echo un poco al fondo del hoyo donde siembro cada planta.” Después de unos tres años de añadir compostaje cada año, para cualquier planta nueva (típicamente después de la última helada), te darás cuenta que la tierra mejora y está más suelta, desmenuzable y lista para ayudar a que los vegetales crezcan y resistan las plagas y las enfermedades. Para tu grama, si tienes buen compostaje desmoronándose, puedes colarlo a través de una pantalla de un cuarto de pulgada, luego riegas una capa de un octavo de pulgada sobre tu grama. “Le añade materia orgánica y bacterias buenas, lo que ayuda a que la tierra retenga los nutrientes,” dice Hlubik.

Que no te sorprenda ver insectos en tus flores.

“A las flores usualmente las protegen las abejas y otros insectos con similar zumbido, algunos insectos se comen las flores, pero no es tan común,” dice Pleasant. Sin embargo, si encuentras insectos devorando tus retoños, considera plantar variedades más resistentes, como las zinnias, cosmos, y petunias (que ni siquiera los venados comen).

Los amantes de las rosas deberían estar preparados para la posibilidad de atraer escarabajos japoneses. Para un mejor manejo de una infestación, Pleasant sugiere que dejes el rosal florecer y luego lo podes hasta abajo y lo cubras con tul. Por suerte, el problema dura un corto periodo. “Los escarabajos japoneses solo se alimentan por seis semanas, así que cuando la planta está lisa para florecer de nuevo, retiro la red y los escarabajos han desaparecido”, nos dice.

Si encuentras insectos de cuerpo blando, como el pulgón, no te alarmes. “Uno que otro pulgón no es un problema. Déjalos en paz y pronto veras mariquitas y moscas de las flores alrededor que se los comerán como palomitas”, dice Pleasant. “Pero si tienes demasiados pulgones, puedes rociarlos con jabón lavaplatos diluido que los reseca y los mata”.

El manejo de las pestes en tu huerta de vegetales, caso por caso.

¿Le temes a las arañas? Antes de preocuparte por las arañitas en tus plantas de tomate, recuerda que estas criaturas comúnmente incomprendidas son predadores efectivos que ahuyentaran a los verdaderamente perjudiciales, como los ácaros y los mosquitos. Pero si en realidad no las soportas, rocía vinagre blanco diluido sobre tus plantas varias veces al día.

Si el problema son los caracoles y las babosas, haz nota de que son criaturas que buscan la sombra, así que mantén tu jardín recortado y expuesto a mucha luz del sol, cosa que también es saludable para tus plantas. Si alcanzas a ver algún rastro viscoso o mordiscos bien hechos en tus plantas, Pleasant sugiere una trampa libre de químicos: llena una lata de atún o de comida de gato con cerveza o agua azucarada con un poquitín de levadura y las criaturas se arrastrarán hacia ella. “Les atrae los gases que produce, se meten y se ahogan”, nos dice.

Pueda ser que las pestes no sean tan pequeñas ni de terror. Si tu problema es un venado, “siembra cosas que no les gusta en frente”, dice Sass, como stachys byzantine. “Es una cubierta vegetal atractiva que atrae a mariposas y colibríes, se propaga sola y no necesita de mucho cuidado. Haz una barda de ella al frente de tu jardín”. Para una solución más seria, puedes instalar alambrado de gallinero, aunque ten presente que los venados pueden saltar bastante alto.

Puedes también buscar otras alternativas libres de químicos, como aquellos producidos con la orina de zorro o compuestos de sulfuro de olor bastante fuerte. Un venado no se acercará a los olores sulfúricos, que imitan el olor a carne en estado de descomposición, pero eso solo ayuda hasta cierto punto. En todos los casos con la vida silvestre, los olores que aluden al peligro no ahuyentan a los animales con demasiada hambre”. Algunas veces es mejor dejar que la naturaleza siga su curso. 

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