Estudio revela que los aparatos de gas impactan la calidad del aire dentro y fuera del hogar

Actualización del 5 de mayo de 2020: Un informe del Rocky Mountain Institute publicado hoy en colaboración con Physicians for Social Responsibility entre otros, reitera los estudios de UCLA, que cocinar con gas eleva las emisiones de dióxico de nitrógeno y monóxido de carbono a niveles que violarían las normas para estos contaminantes. El informe de RMI resume dos décadas de investigaciones, acentúa los resultados, y provee recomendaciones.

Una nueva investigación sobre los aparatos de gas en el hogar y su efecto sobre la calidad del aire ofrece lo que puede ser el alegato más convincente para desechar los aparatos de gas por aparatos limpios y eléctricos en los edificios. El estudio llevado a cabo por la Escuela de Salud Pública Fielding de UCLA para el Sierra Club encuentra que reemplazar aparatos de gas por eléctricos en los hogares de California prevendría unas 350 muertes prematuras cada año y produciría $3.5 mil millones en beneficios de salud al año por aire más limpio. Mientras que el estudio se centra en California, la contaminación del aire interior y exterior en los hogares por los aparatos de gas puede suceder en todos lados.

Los riesgos a la salud a causa del uso de gas en California son generalizados: más del 90 por ciento de los hogares utilizan gas ya sea para la calefacción, calentar el agua, o secar la ropa, y casi un 70 por ciento lo usa para cocinar. Como resultado, se quema más gas en las casas de California que en todas las plantas de energía del estado. El estudio de UCLA cataloga una gama de contaminantes que emanan los aparatos de gas que empeoran la calidad del aire adentro y afuera del hogar: monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, formaldehído, y las partículas finas conocidas como PM2.5.

Jessica Russo, NRDC

Estos resultados tienen importancia especialmente ahora que sabemos que un pequeño aumento en la exposición a largo plazo a la polución PM2.5 aumenta las tasas de mortalidad por COVID-19. Este peligro se sufre en niveles desproporcionadamente altos en comunidades de bajos ingresos que ya cargan con las consecuencias de salud por la toxicidad en el aire. Estos mismos vecindarios tienden tener viviendas reducidas, sobrepobladas, con mala ventilación, y con aparatos viejos o en necesidad de reparo, lo que empeora los daños causados por la quema de gas al interior.  

Entre los aparatos, las estufas y los hornos de gas son los que más afectan la calidad del aire, informan los hallazgos del estudio, mientras que la calidad del aire afuera del hogar se ve más impactado por los sistemas de calefacción y el calentador de agua a gas que ventilan los gases de combustión hacia afuera. Cocinar con gas incrementa las concentraciones de óxidos de nitrógeno—irritantes respiratorios implicados con el asma y otras enfermedades—que exceden los límites de calidad del aire a nivel nacional y estatal en más del 90 por ciento de los modelos utilizados. Al mismo tiempo, los niveles de monóxido de carbono alcanzan los límites ilegales o, si cocinas en un apartamento, pueden infringir la norma de California. El monóxido de carbono puede ocasionar dolores de cabeza, mareos, y nausea en concentraciones bajas a moderadas, y pérdida del conocimiento y hasta la muerte en concentraciones demasiado altas.

Alrededor del estado, los aparatos residenciales a gas implicaron aproximadamente 12,000 toneladas de monóxido de carbono y 15,900 toneladas de óxidos de nitrógeno en California en 2018.

Los aparatos que calientan nuestros hogares y agua también dañan nuestro aire interior con sus gases tóxicos que se emiten adentro en vez de ser ventilados al exterior. Esto puede pasar cuando los ventiladores de la cocina o del baño están en uso, reduciendo la presión del aire, lo que puede ocasionar que los gases tóxicos se succionen hacia el espacio vital en vez de ser expulsado hacia el exterior. Este flujo invertido del aire puede incrementar los niveles de monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno y hacer que excedan los límites legales de California.

Los esfuerzos de los estados por reducir los gases de efecto invernadero (GEI) dejan claro que los combustibles fósiles utilizados en hogares y negocios representan una carga climática enorme. La calefacción eléctrica instalada hoy reducirá los GEI durante los próximos 10 años, aun en estados donde la energía de la red eléctrica se genera con combustibles fósiles, porque las bombas térmicas son de tres a cinco veces más eficientes que las alternativas a gas.

Soluciones para hogares más saludables y aire más limpio

Mientras crece la evidencia relacionada con problemas inmediatos de salud pública, por lo menos 30 ciudades de California han promulgado políticas diseñadas para lograr viviendas más limpias y eficientes. Este mismo año, California dedicó $45 millones para promover bombas de calor eléctricas para calentar el agua con energía limpia.

A largo plazo, los autores del estudio de UCLA recomiendan transformar las viviendas para que utilicen aparatos eficientes y que no contaminan el aire: bombas de calor y cocinas eléctricas de inducción. Mientras tanto, personas con cocinas a gas deberían hacer uso de la campana de la estufa al cocinar (la campana hace una diferencia, pero solo un 35 por ciento de los hogares en California los utilizan); asegurar la ventilación apropiada y darles el mantenimiento necesario a los aparatos; y reemplazar los aparatos a gas con repuestos eficientes eléctricos cuando se arruinen.

Los arrendatarios, y hasta dueños con una cocina relativamente nueva sin necesidad de reemplazo, pueden optar por una placa eléctrica con quemadores de inducción que pueden enchufar en cualquier toma. Estas ofrecen una alternativa a buen precio (muchas a menos de $100) para la mayoría de las necesidades de cocina, mientras reducen la contaminación del aire al interior.

iStock/brizmaker

Las cocinas de inducción no son nada nuevo, de hecho, forman parte de lo normal en Japón y Europa con más de un 54 por ciento de estas cocinas vendidas al oeste de Europa en 2016.

Los incentivos financieros otorgados por las agencias de servicios públicos para equipo eléctrico limpio pueden acelerar la transición hacia edificios más saludables. Estos incentivos deben ser diseñados de modo que aseguren que aquellos más vulnerables a la contaminación del aire—los niños, los ancianos, la gente de color, y los de bajos ingresos y las comunidades agobiadas por la justicia ambiental—tengan prioridad.

Para asegurar que todo habitante de California, incluyendo aquellos que viven en comunidades vulnerables, tomen ventaja de los beneficios de salud que proveen los aparatos eléctricos limpios, es importante que pensemos en los arrendatarios primero. Tomar en cuenta a los inquilinos primero es un reto porque la decisión de electrificar no está bajo su control sino del propietario. Y los arrendatarios, muchas veces correctamente, temen que mejoras causen que los propietarios aumenten el alquiler y los desalojen para alquilar el lugar a gente con más dinero. Las políticas de descarbonización de California requieren soluciones dinámicas que no resulten en costos más elevados para los habitantes de bajos ingresos y aseguren que el alquiler de propiedades mejoradas permanezca a un precio asequible para los residentes de bajos ingresos.

Contamos con la tecnología ahora para dejar atrás aparatos que contaminan y cambiarlos por aparatos eficientes de fuentes de energía cada vez más limpias, tales como la eólica y la solar. En California, la red eléctrica esta lista para hacer este cambio, y una mayoría de los votantes en el estado lo desea. Mientras tanto, la pandemia actual gira más atención sobre la importancia de que nuestros hogares sean saludables, seguros y estén a nuestro alcance. Como demuestra el estudio, dejar atrás la quema de gas dentro de nuestros hogares sería un paso positivo en buena dirección.  

About the Authors

Pierre Delforge

Senior Scientist, Building Decarbonization, Climate & Clean Energy Program

Michele Knab Hasson

California Policy Manager, Energy Efficiency for All, Healthy People & Thriving Communities program

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