La biodiversidad, un regalo que perdura

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¿Qué les parece la idea de 15.000 regalos para las fiestas? Al igual que los buenos regalos navideños, las 15.000 especies nuevas que se descubren alrededor del mundo cada año pueden ser sorprendentes, extraordinarias, y  a veces simplemente extrañas (como este cangrejo que cultiva su propia comida).  Aunque ya se han identificado aproximadamente 1,2 millones de especies distintas, los expertos estiman que la gran mayoría de la biodiversidad del mundo – un 86 por ciento de las especies terrestres y un 91 por ciento de las marinas – aún sigue sin descubrirse. Desafortunadamente, la creciente presión sobre las tierras frágiles y el vulnerable hábitat marino está causando la desaparición de especies a un ritmo sin precedentes.  Para asegurar que no perdamos algunos de los mejores regalos que nos brinda la naturaleza, es fundamental proteger y restaurar zonas que son ricas en biodiversidad, especialmente nuestros bosques. En Costa Rica,  con el apoyo de nuestros miembros, NRDC está haciendo precisamente esto.  A través de nuestro proyecto Revive a Rainforest (Salva la Selva), estamos colaborando con un grupo local para restaurar hábitat crítico en un bosque tropical en la Península Osa, la joya de la corona de la biodiversidad de Costa Rica.

                              Foto: NRDC

Desde la corona de árboles de hoja perenne en la región boreal del Canadá al exuberante y lluvioso trópico, los bosques albergan la gran mayoría de las especies terrestres del mundo.  Las selvas tropicales son particularmente abundantes – a pesar de cubrir sólo un 2 por ciento de la superficie de la Tierra son el hogar de aproximadamente 50 por ciento de todas las especies de plantas y animales. Lamentablemente, la deforestación y otras amenazas están acabando con los bosques del mundo a un ritmo alarmante. Cada año se pierden casi 5.5 millones de hectáreas de bosques –  una área de aproximadamente el tamaño del estado de Nueva York. A medida que desaparecen estos bosques, también perdemos unas 100 especies al día, muchas de ellas posiblemente aún sin descubrir.  La magnífica biodiversidad de un lugar pequeño y aislado como la Península Osa de Costa Rica, que se encuentra bajo creciente presión por la expansión de la agricultura no sostenible y el desarrollo mal planeado, está bajo un riesgo particular.  En Osa se puede encontrar  la mitad de las 500.000 especies de plantas y animales de Costa Rica en una zona de menos de la mitad del tamaño del estado de Rhode Island.  Es increíblemente inusual encontrar semejante concentración de especies en un lugar tan pequeño.  Desafortunadamente, el hecho de tratarse de una zona tan chica significa que si los bosques de Osa se pierden o se degradan irremediablemente, su extraordinaria biodiversidad simplemente no tiene otro lugar a donde ir.  Es por esta razón que NRDC está colaborando con el grupo Conservación Osa para sembrar 25.000 árboles, ayudando de esta manera a recuperar la biodiversidad vegetal y animal de terrenos que hace años fueron talados para la ganadería y luego utilizados como plantaciones de especies exóticas.

Los expertos de Conservación Osa han pasado largas horas recorriendo los bosques saludables para identificar y recolectar las semillas de árboles nativos que ayudarán a acelerar la recuperación del bosque y la fauna. Desde el inicio del proyecto en Osa el año pasado, han añadido 19 especies adicionales a su vivero y ahora cuentan con un total de 72 especies de árboles nativos a la región. Algunas de estas especies son tan poco comunes que es posible que nunca hayan sido cultivadas anteriormente. 

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                      Foto: NRDC

Las aves y los murciélagos ayudan a dispersar semillas y polinizar las plantas, por lo cual juegan un papel importante en la recuperación de los bosques.  Para aprovechar estos servicios naturales, Conservación Osa ha seleccionado las especies de árboles que estos animales buscan. Las fragantes flores blancas del Palo Verde, o Ceiba, atraerán a murciélagos y polillas durante la noche; y durante el día, pericos y loros se alimentarán con sus semillas. Los bosques de Osa son un refugio para 463 especies de aves incluyendo aves migratorias y especies endémicas como el escurridizo Cotinga de pico amarillo, de los cuales posiblemente sólo 250 sobreviven. Los expertos de Conservación Osa están monitoreando el “Bosque de Miembros de NRDC” y ya han observado a 61 diferentes especies, incluyendo coloridos pájaros cantores de Norteamérica como el Chipe amarillo y la Tangará de verano.  También han instalado  cajas en las alturas de los árboles para que aniden las aves y los murciélagos, reemplazando de esta manera las cavidades huecas en los árboles que existen en los bosques saludables.  Durante el transcurso del año, se ha podido constatar que algunas aves y una colonia de por lo menos diez murciélagos ya están anidando en estas cajas.  También se ha visto que pequeños mamíferos  – ni cortos ni perezosos – se han instalado en algunas de las cajas disponibles.

Además de su vibrante avifauna, Osa también es un refugio para 140 especies de mamíferos, en particular chanchos de monte, ocelotes, jaguares, y las cuatro especies de monos de Costa Rica, incluyendo el mono ardilla (o mono tití)– el primate más pequeño y menos común en el país.

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                                 Foto: Roy Toft

 A medida que  el bosque se recupere, atraerá a más y más de estos increíbles animales.  Hace una década, los chanchos de monte, amenazados por la casa ilegal y la perdida de su hábitat, eran muy poco comunes en Osa. Pero ahora es alentador ver que sus números están incrementando.  Manadas de chanchos de monte pisotean ruidosamente al cruzar la propiedad de Conservación Osa – un refugio contra la caza ilegal – en busca de cocos, frutos, raíces y otros alimentos.  Al atravesar el bosque, estos animales revuelven la tierra, dispersan las semillas e incluso ayudan a despejar la maleza del sotobosque, facilitando de esta manera la recuperación de la selva.  Con el tiempo, esperamos que los jaguares y otros felinos grandes que dependen de los chanchos de monte como parte de su dieta, también regresen. (Para ver más imágenes de la espectacular vida silvestre de Osa, visite la galería de fotos de Conservación Osa aquí).

A principios de este año, un grupo de NRDC viajó a la Península Osa para discutir con nuestros aliados sobre las amenazas que la región enfrenta.  Pudimos apreciar de primera mano la diferencia entre terrenos degradados – en los cuales los árboles nativos deben competir con las especies exóticas de plantaciones abandonadas – y los bosques saludables donde una multitud de especies de árboles atraen los cantos y llamados de los pájaros y los monos.  Nuestros aliados detallaron cómo toda la biodiversidad del bosque esta íntimamente ligada, por lo cual el retorno de una especie – ya sea un árbol frutal que atrae a monos, o los chanchos de monte que los jaguares necesitan para sobrevivir – puede tener un gran impacto en la viabilidad de todo el bosque.  También probamos nuestra mano sembrando algunos árboles.  Es increíble pensar que gracias al apoyo de nuestros miembros los arbolitos que sembramos aquel día en el Bosque de Miembros de NRDC ayudarán a proteger y restaurar el hábitat frágil de la región – asegurando que con el transcurso de los  años podremos seguir disfrutando y, de hecho, descubriendo la vibrante y notable biodiversidad de Osa.

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         Foto: NRDC