“Orgánicoˮ equivale a personas sanas y tierras con más nutrientes

En el NRDC creemos que todos tenemos derecho a consumir alimentos seguros, saludables y sustentables que nutran nuestro cuerpo y protejan la salud pública. Por eso defendemos durante décadas la eliminación de los químicos más tóxicos de nuestro sistema alimentario, que incluyen pesticidas nocivos como el neurotóxico clorpirifós, el glifosato, asociado con el cáncer, y neonicotinoides que amenazan a los polinizadores.

Lamentablemente, en la gran mayoría de los alimentos que se producen en EE. UU. todavía se utilizan pesticidas sintéticos. En el mejor de los casos, esos químicos actúan como parches, y traen consecuencias a largo plazo para nuestra salud y el medio ambiente. Por suerte, la agricultura orgánica ofrece una opción prometedora y más saludable.

La certificación orgánica y su etiqueta son lo mejor que tenemos hoy para garantizar que las frutas, verduras, granos y otros productos no se cultiven con pesticidas sintéticos, incluidos los químicos nocivos mencionados anteriormente. Esto no solo significa que los alimentos orgánicos tienen menos residuos de pesticidas, sino que también garantiza un medio ambiente más seguro para los agricultores y las comunidades de campesinos, y para la vida salvaje. Mientras el NRDC y nuestros aliados continúan en la lucha por eliminar el uso de químicos nocivos en la agricultura, los granjeros orgánicos nos demuestran que nuestro sistema alimentario puede prosperar sin esos químicos. Pero los beneficios de los alimentos orgánicos van más allá de evitar pesticidas, fertilizantes y otros agregados nocivos derivados del petróleo que envenenan a la población y al medio ambiente. La agricultura orgánica y las políticas que la respaldan también encarnan una variedad de prácticas de manejo para la agricultura regenerativa que fortalecen la salud de la tierra, mitigan el cambio climático y protegen el aire, el agua, el hábitat de la fauna y la estabilidad económica para los agricultores.

Entonces, ¿qué significa exactamente llevar la etiqueta de “orgánicoˮ?

Por lo establecido en la Ley de Producción de Alimentos Orgánicos de 1990 y el Programa Nacional Orgánico del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), solo los alimentos cultivados y procesados de acuerdo con normas estrictas pueden llevar la etiqueta de “orgánicoˮ. Los alimentos orgánicos deben producirse sin la mayoría de los pesticidas y fertilizantes sintéticos y sin organismos genéticamente modificados (OGM), lodos de depuradora y exposición a la radiación. 

El ganado recibe alimento orgánico, sin hormonas de crecimiento ni antibióticos, y debe tener acceso a espacios al aire libre.

Los granjeros deben “mantener o mejorarˮ la tierra mediante prácticas que fortalezcan el suelo como los cultivos de cobertura y la rotación de los cultivos. Estas prácticas ayudan a prevenir la erosión y la contaminación del agua, y combaten el cambio climático al sacar el carbono de la atmósfera y almacenarlo bajo tierra.

Como si fuera poco, cada año los productores orgánicos registran todas estas prácticas por escrito, para demostrar a los certificadores que siguieron las normas. También se toman muestras aleatorias de los cultivos orgánicos para verificar la ausencia de residuos de pesticidas.

Y lo que hace que los productos orgánicos sean especiales es el robusto sistema regulatorio que los respalda. La etiqueta de “orgánicoˮ es lo mejor que existe para garantizar que los alimentos se produjeron con prácticas que protegen la salud pública y el medioambiente porque tiene un significado claro y legítimo, y la fuerza de la ley federal la respalda. Esto contrasta con las etiquetas ambiguas e indefinidas como “naturalˮ que no están reguladas por el gobierno y por ello no tienen responsabilidad pública.

Entonces, ¿por qué no todos comemos alimentos orgánicos?

Aunque presentan grandes beneficios para la salud y el medio ambiente, los alimentos orgánicos continúan fuera del alcance de muchas personas debido al costo, la disponibilidad y otros factores. El precio de los alimentos, en especial, es un problema difícil. Muchos de los alimentos que consumimos son baratos artificialmente, debido a una gran variedad de subsidios públicos y a leyes y normas que no requieren que los agricultores se hagan cargo de todos los costos del trabajo, la contaminación del agua y el aire, el agotamiento del suelo y otros daños al medioambiente y la salud. Al mismo tiempo, 15 millones de familias americanas no saben de dónde vendrá su próximo plato de comida. Para muchos, pagar más no es una opción.

Si bien no podemos resolver ese problema por nuestra cuenta, en el NRDC estamos trabajando para ayudar a que todos consumamos alimentos seguros, nutritivos y sustentables al proponer políticas para: premiar las prácticas saludables de cultivo, invertir en investigaciones sobre lo orgánico y hacer que la certificación sea asequible, apoyar la transición de más áreas a las prácticas orgánicas, y hacer que se sirvan alimentos orgánicos en más escuelas públicas.

El sector orgánico sigue siendo el que más crece, y por buenos motivos. Con un poco de ayuda, estamos seguros de que estos alimentos más saludables van a llegar  cada vez a más mesas en todo el país.

Una sola solución para muchos problemas

La agricultura orgánica ofrece tantos beneficios para la salud y el medioambiente que no se los puede abarcar a todos en una sola entrada de blog, así que esta es la primera de una serie que explicará cómo la agricultura orgánica:

  • No deja residuos de pesticidas nocivos en los alimentos
  • No expone ni a los agricultores ni a las comunidades a químicos tóxicos
  • Fortalece la salud del suelo
  • Protege a los polinizadores y promueve la biodiversidad
  • Deja los antibióticos para uso humano
  • Reduce la contaminación del agua
  • Combate el cambio climático y desarrolla la resiliencia de las granjas
  • Promueve la creatividad y la innovación

A medida que profundice más en estos temas, espero que el panorama se aclare: las granjas orgánicas construyen un sistema alimentario más resiliente que nos provee de alimentos más seguros y nutritivos, mientras que protegen la salud pública y del medio ambiente. Queda en las manos de todos apoyar las políticas que garantizan que todos disfrutemos de estos beneficios.

About the Authors

Allison Johnson

Sustainable Food Policy Advocate
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