Cómo controlar las sabandijas sin recurrir a venenos peligrosos

Evitar plagas no tiene que poner en riesgo la salud de la familia.

Cuando nos atacan los zancudos y las cucarachas, la primera reacción siempre es sacar la lata de insecticida y ponerle fin al asunto. Pero quizás nos lo deberíamos pensar dos veces. “La gente tiende a querer envenenar inmediatamente”, relata Miriam Rotkin-Ellman, científica sénior en el programa de Salud del NRDC. Y aunque estemos ansiosos por ver a ciertas criaturas patas arriba, nos insta a recordar que hay más métodos de control que solucionan el problema sin químicos.

Wendy Townrow/iStock

El Manejo Integrado de Plagas (MIP), se enfoca en la prevención de infestaciones antes de que ocurran, y en utilizar pesticidas únicamente como último recurso. La solución es asequible e inocua para el medio ambiente, y su desempeño en estudios ha dado resultados favorables, reduciendo el costo de control de plagas en un tercio y las quejas de plagas en un 90 por ciento. O sea, que por dondequiera que se mire, sale ganando.

Los pesticidas y los problemas que conllevan

La comunidad científica ha concluido que por el bienestar de nuestra propia salud y el bienestar del planeta, tenemos que reconsiderar nuestra dependencia de pesticidas sintéticos. Desde su propagación una vez concluye la Segunda Guerra Mundial, estos químicos tóxicos se han filtrado a un 90 por ciento de nuestros arroyos y ríos. La organización Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. afirma que hoy en día el ciudadano promedio contiene unos 43 tipos de pesticidas en la sangre. Y dichos químicos pueden ocasionar todo tipo de problemas, desde náuseas, vómitos y dolores de cabeza, hasta condicione más graves, como daño pulmonar, problemas reproductivos y cáncer.

Los pesticidas son particularmente dañinos para niños, ya que estos suelen pasar más tiempo jugando en el suelo y entrando en contacto con superficies donde generalmente se aplican dichos químicos. Los niños aún no han desarrollado la resistencia a químicos tóxicos que tienen los adultos, y sus cerebros en desarrollo son más susceptibles a problemas neurológicos y discapacidades de aprendizaje al entrar en contacto con las sustancias. Del número total de casos de envenenamiento con pesticidas en Estados Unidos, la mitad son niños menores de 6 años de edad.

Se logra más con menos

Lo peor de la situación y el sobreuso de dichos químicos es que muchos de ellos no son muy eficientes. “Es difícil que un pesticida erradique un problema de infestación, ya que no tienen la capacidad de matar los insectos en todas las etapas de su ciclo de vida “, explica Rotkin-Ellman. Tomemos como ejemplo las pulgas: las pulgas pasan alrededor de un mes de desarrollo dentro de sus huevos, sin salir del cascarón; luego se convierten en larvas; luego pupas; y luego en adultos. Muchos de los químicos empleados en los tratamientos convencionales para pulgas se enfocan únicamente en las pulgas adultas. Y a la misma vez, un ser humano que entra en contacto con el químico puede padecer de mareos, vómitos y convulsiones, así como sufrir efectos a largo plazo de aprendizaje y comportamiento.

Y así como de vez en cuando son inefectivos, a veces al usar pesticidas nos puede salir el tiro por la culata: rociar hormigueros, por ejemplo, puede ocasionar que las hormigas se dividan en varias colonias y redoblen sus esfuerzos reproductivos. “Con frecuencia, los insectos desarrollan inmunidad a los pesticidas”, nos explica Rotkin-Ellman. “Con rociarlos, los ayudamos a crear resistencias”.

Sellar

Manejo Integrado de Plagas (MIP) al rescate. La implementación de una sola técnica entre las muchas desarrolladas bajo el sistema resultó ser una táctica “mucho más efectiva que la aplicación rutinaria de pesticidas”, según un estudio publicado en el 2009 por Perspectivas en la Salud Ambiental. La primera línea de defensa bajo el MIP es evitar que las sabandijas entren a la casa en primera instancia. Hay que reparar ventanas rotas y mosquiteros desgarrados. Se recomienda sellar huecos y rajas en los baños y cocinas con masilla de silicona. En el resto del hogar, hay que taponar cualquier hueco de más de ¼ de pulgada de diámetro. Un ratón puede pasar fácilmente por un hueco de tal tamaño, pero no si se tapan con cemento, lana de acero u otros metales. Pero ojo: las sabandijas, los roedores, son capaces de roer plástico, goma, vinilo y madera.

Limpiar

Una vez reforzadas las defensas del hogar, lo próximo es negarles refugio, agua y comida a los intrusos. De existir huecos en los pisos de madera, hay que remplazarlos antes de que las hormigas o termitas se queden con el piso entero. Las montañas de periódico amontonadas en la marquesina son materia prima para que roedores puedan construir sus nidos.

Chapucear en la limpieza del hogar puede traer problemas más serios que los chismes del vecindario. Un lugar acogedor no va pasar desapercibido por las sabandijas y alimañas. Más vale fregar bien los derrames del piso, barrer y pasar la aspiradora rutinariamente. Fregar los trastes y sacar la basura a diario, y mantener los cestos de la basura libres de restos de comida. Guardar las frutas maduras en el refrigerador y nunca dejar sobras pernoctar al descubierto. Lavar las camas de las mascotas una vez a la semana evita una infestación de pulgas. “También hay que arreglar tuberías y grifos con goteras”, agreda Rotkin-Ellman. “Los sitios húmedos son idóneos para la reproducción de las alimañas”.

Hay que discernir

A nadie le gusta tener que convivir con sabandijas y roedores. Aun así, el programa MIP nos exhorta a considerar las consecuencias antes de ir por ahí matando a todo intruso. Las abejas, por ejemplo, polinizan plantas que componen un 30 por ciento de las cosechas que consumimos. Y ya que sus poblaciones han sufrido una merma de un 50 por ciento en los pasados 40 años, muy probablemente debido al sobreuso de pesticidas, la mayoría de los proponentes del método MIP recomienda dejar a las abejas en paz si deciden poner su colmena cerca casa. Como regla general, las abejas no son agresivas, y pican únicamente cuando se ven amenazadas.

Y cuando se trata de otro tipo de sabandijas, MIP aconseja llamar al exterminador según la gravedad del asunto. Por ejemplo, las lepismas o pececillos de plata serán un fastidio, pero no presentan amenaza alguna a la salud. “Los que realmente son un riesgo –los que hay que combatir—son aquellos que transmiten enfermedades: los ratones, las cucarachas, las pulgas y las garrapatas”, afirma Rotkin-Ellman.

Considerar el medio ambiente

Y si hay que enrollarse las mangas y ponerse a matar plagas de verdad, MIP recomienda usar métodos antiguos y probados: matamoscas; cepillo y recogedor para atrapar insectos que anden solos, o nidos enteros, y meterlos en bolsas selladas al vacío, de manera de privarlos del aire; ratoneras, atrapamoscas, trampas en frascos, trampas con fermonas u otras carnadas no-tóxicas.

Echar ácido bórico en polvo sobre grietas y fisuras, que funciona como veneno poco a poco, pero es mucho menos tóxico para los seres humanos. Quizás restregar las áreas afectadas con jabones insecticidas o de ácidos grasos, los cuales son inocuos para el ser humano a menos que se ingieran. (Aunque dichas opciones son menos tóxicas, hay que tener cuidado con las mismas, y mantenerlas fuera del alcance de niños y mascotas.)

Los métodos promulgados por MIP pueden ajustarse a plagas específicas. Por ejemplo, de tener un problema con hormigas en tiestos de matas, se recomienda empapar las matas en el balcón con agua durante 20 minutos – las hormigas se deben salir solas. Existe una guía creada por el Centro para Alternativas a Pesticidas de Northwest con pasos a seguir dependiendo del problema específico.

El punto en que hay que tirar la bomba

Si da la mala suerte de que los roedores o sabandijas persisten, el último recurso ha de ser los pesticidas. MIP recomienda que se utilicen juiciosamente, en puntos específicos y zonas limitadas a aquellas que se vean afectadas, en vez de rociar por toda la casa o propiedad. Se recomienda utilizar los pesticidas con toxicidad mínima – aquellos designados como IV en una escala del I al IV. Se debe evitar todo químico carcinógeno, las neurotoxinas y los interruptores endocrinos, los cuales pueden causar problemas serios con las hormonas del ser humano. No se debe exceder, bajo ninguna circunstancia, la cantidad indicada en la etiqueta. Además, se deben tomar todas las precauciones recomendadas, incluyendo el uso de guantes y mascarillas. Ciertamente, una vez se haya sellado y limpiado correctamente el hogar, el uso responsable y juicioso de pesticidas debe ponerle punto final a cualquier infestación.

Y cuando no queden más opciones, contratar a un profesional

Asegurarse de que el servicio profesional contratado cumpla con las siguientes especificaciones:

  • que tenga licencia estatal para el estado en cuestión
  • que tenga certificaciones de programas de confianza, tales como EcoWise, GreenPro y Green Shield
  • que pueda proporcionar una lista de referencias
  • que proporcione un informe por escrito sobre los hallazgos, tratamientos recomendados y costo
  • que ofrezca garantía por escrito
  • que explique la causa del problema y los remedios
  • que ofrezca estrategias a largo plazo y sustentables para evitar brotes futuros
  • que programe una visita de seguimiento para evaluar la efectividad de MIP
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