Es hora de que Colorado solucione su problema con los plaguicidas neónicos
El proyecto de ley SB26-065, o Ley SEED, reduciría la principal fuente de contaminación por plaguicidas neónicos en el estado al eliminar los recubrimientos innecesarios de las semillas.
Una tubería de desagüe en un campo agrícola justo al sur del embalse Lower Latham en Greeley, Colorado. Los neonicotinoides se dispersan fácilmente con el agua de lluvia y el riego, contaminando otros suelos, plantas y suministros de agua.
Durante demasiado tiempo, los agricultores de Colorado han pagado por pesticidas dañinos que no necesitan, y este mercado defectuoso no se corregirá por sí solo. Por eso el estado necesita la ley SB26-065, o la Ley para Fortalecer las Decisiones Económicas y Ambientales (SEED por sus siglas en inglés), un proyecto de ley que garantizaría que los agricultores pudieran obtener semillas para cultivos sin químicos innecesarios y protegería la salud y los ecosistemas de Colorado.
Muchas semillas de cultivo que se siembran en Colorado vienen automáticamente recubiertas con insecticidas nocivos como los neonicotinoides (neónicos). Estos pesticidas neurotóxicos amenazan la salud infantil, contaminan el agua y matan a polinizadores esenciales. Son los insecticidas más utilizados en la historia de los Estados Unidos y están entre los más letales para las abejas y otros insectos beneficiosos; sin embargo, casi todo su uso es innecesario.
La Ley SEED garantizaría que estos tratamientos insecticidas dañinos solo se utilicen cuando realmente sean necesarios. Este enfoque —que ya ha reducido con éxito la contaminación peligrosa por plaguicidas en Quebec—preserva la flexibilidad de los agricultores para usar estas herramientas cuando la presión de las plagas lo justifique. También les permite optar por no utilizarlas cuando los riesgos superan los beneficios, como suele ocurrir.
El uso excesivo de tratamientos de semillas con neónicos contamina el medio ambiente y las fuentes de agua de Colorado
Actualmente, los tratamientos con neónicos son la opción predeterminada para importantes cultivos extensivos como el maíz, posiblemente porque unas pocas empresas multinacionales obtienen ganancias con su venta, pero ciertamente no porque sean efectivos. Las investigaciones muestran que, en el caso del maíz —que cubre más de un millón de acres en Colorado— los tratamientos con neónicos generalmente no aportan beneficios económicos a los agricultores. De hecho, pueden perjudicar la producción agrícola al deteriorar la salud del suelo y eliminar insectos beneficiosos que controlan plagas y favorecen el rendimiento de los cultivos.
Los tratamientos de semillas también contaminan paisajes enteros. Solo entre el 2 y el 5 por ciento del tratamiento llega a la planta objetivo, dejando más del 95 por ciento restante en el suelo. Y esos químicos no se quedan allí. Los neonicotinoides se dispersan fácilmente por el paisaje con el agua de lluvia y el riego, contaminando otros suelos, plantas y fuentes de agua.
Un informe reciente encontró neónicos en aguas subterráneas y superficiales de Colorado, a veces en concentraciones 100 veces superiores a los niveles conocidos por dañar la vida acuática. Aunque el uso de semillas tratadas está en gran medida desregulado debido a vacíos legales, los datos históricos indican que los tratamientos innecesarios probablemente son la principal causa de esta contaminación.
Los costos del uso innecesario de neónicos continúan en aumento
Los neonicotinoides podrían ser los insecticidas más destructivos ecológicamente desde el DDT, y la evidencia sobre sus riesgos para la salud humana sigue creciendo. El uso masivo y continuo de tratamientos innecesarios con neónicos amenaza los ecosistemas y los sistemas alimentarios de Colorado y también representa riesgos para la salud de los residentes, especialmente de los niños.
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Los neonicotinoides amenazan el desarrollo infantil y la salud de los habitantes de Colorado. Los neónicos contaminan la vida cotidiana de los habitantes de Colorado y se han detectado en los cuerpos de más del 95 por ciento de las mujeres embarazadas evaluadas a nivel nacional. La exposición durante el embarazo se ha relacionado con defectos congénitos del corazón y del cerebro, así como con deterioro cognitivo en niños. En adultos, los estudios vinculan los neónicos con niveles más bajos de testosterona, menor calidad del semen y una reducción del conteo de espermatozoides, además de resultados adversos en el embarazo.
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Los neónicos eliminan a los polinizadores esenciales para la agricultura y los ecosistemas de Colorado. Estos pesticidas son tóxicos para las abejas incluso en cantidades extremadamente pequeñas y, aun en niveles bajos, afectan su sistema inmunológico, navegación, memoria y otras funciones críticas para su supervivencia y reproducción. Los polinizadores son fundamentales para la producción de cientos de millones de dólares en cultivos de Colorado, incluyendo los duraznos de Palisade, los melones de Rocky Ford, frijoles, girasoles y alfalfa.
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Los neónicos destruyen los ecosistemas. Debido a su extrema toxicidad, los neónicos eliminan insectos y otras criaturas de las que muchas especies dependen para alimentarse. Entre ellas se encuentran aves migratorias, aves de caza y peces que sustentan la industria recreativa al aire libre de Colorado, valorada en 17.2 mil millones de dólares. Los estudios también indican que los neónicos matan directamente o interfieren con el desarrollo y la supervivencia de muchas de estas especies. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) prevé que los neónicos probablemente estén llevando a la extinción a más de 200 especies, lo que podría ser solo la punta del iceberg.
El modelo exitoso de la Ley SEED
Con la creciente evidencia de que los problemas relacionados con los neónicos continúan empeorando, es momento de que Colorado se una a estados como Nueva York y Vermont, así como a provincias canadienses como Quebec y Ontario, que ya han adoptado programas para reducir el uso dañino e innecesario de estos neónicos. Quebec ha operado desde 2019 un programa basado en la necesidad real de uso, similar al propuesto por la Ley SEED. Durante este tiempo, el uso de tratamientos con neónicos en semillas de maíz ha pasado de ser casi universal a casi inexistente. La contaminación de las vías fluviales por estos pesticidas se ha reducido significativamente, sin pérdidas en los cultivos ni sustitución por alternativas más dañinas. Además, el mercado se adaptó a la demanda de semillas sin neónicos, lo que permitió que los agricultores encuentren fácilmente las semillas que necesitaban. Ahora Colorado tiene la oportunidad de construir sobre este modelo probado y proteger su vida silvestre, sus agricultores y las futuras generaciones.
¡Inste a su legislador que apoye la Ley SEED!