No podemos resolver la crisis climática sin proteger a los bosques

Ha sido un verano de titulares catastróficos sobre los bosques del mundo. Desde los incendios en la selva amazónica hasta la luz verde que dio Trump para la explotación forestal en el Bosque Nacional Tongass, estamos prendiendo fuego a nuestros bosques—nuestro mejor aliado en la lucha contra el cambio climático. Dentro de esté contexto desalentador los líderes del mundo se reunieron en Nueva York para la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas. Mientras los países hablan sobre cómo controlar emisiones de gases de efecto invernadero y como llegar a las metas del Acuerdo de Paris de 2015, la necesidad urgente de contener y revertir la pérdida acelerada de nuestros bosques—los pulmones de la tierra—tiene que estar en el centro de la conversación.

Los bosques han estado regulando el carbono atmosférico y almacenándolo o reemplazándolo con oxígeno vital por millones de años. Sin embargo, durante los últimos dos siglos, mientras nuestro uso de combustibles fósiles ha aumentado, hemos destruido un tercio de nuestra cobertura de bosque y reemplazado bosques intactos y biodiversos con imitaciones de los ecosistemas que antes fueron. Esto ha dañado el balance del sistema respiratorio de la tierra. Aun cuando los bosques se replantan puede tomar décadas o hasta siglos para que absorban carbono con su eficiencia previa. Y con solo 11 años para superar la meta internacional de mantener el calentamiento por debajo de 2 grados centígrados, no tenemos el tiempo para esperar a que los bosques se regeneren. La destrucción de los bosques intactos también emite carbono previamente encerrado a la atmósfera. A nivel mundial, los bosques almacenan más del doble del carbono que se encuentra en todas las reservas actualmente accesibles de carbón, petróleo y gas. Cuando los bosques se talan, este carbono se vuelve tan peligroso para el clima como la quema de los combustibles fósiles.

Acabar con la deforestación y restaurar los bosques degradados es una pieza fundamental para mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados. Como NRDC recalcó en su informe Roadmap to a Safer Climate (Gúia hacia un clima más seguro) a principios de este año, detener la pérdida de los bosques y restaurarlos a su estado previo puede reducir las emisiones de carbono por alrededor de 2.5 gigantones cada año—cerca del mismo impacto que brindaría la eliminación de los subsidios de los combustibles fósiles. Esta no es una alternativa a los esfuerzos para terminar nuestra dependencia en los combustibles fósiles, pero es una pieza importante para resolver la crisis climática.

La comunidad internacional, desde los gobiernos hasta las corporaciones, ha asumido una serie de compromisos para la protección de los bosques. Uno de los resultados de la reunión del año pasado de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC o UNFCCC, por sus siglas en inglés ) fue la declaración de Katowice Sobre Bosques para el Clima, en la que 81 firmantes se comprometieron a acelerar la acción para apoyar a las contribuciones de los bosques para enfrentar la crisis climática. En 2014, los gobiernos, las empresas, las comunidades Indígenas y las ONG firmaron la Declaración de Nueva York sobre los Bosques que tiene como meta reducir la deforestación a la mitad para 2020 y acabar con ella para 2030.

A pesar de estas promesas idealistas y las advertencias del IPCC a fines del año pasado sobre nuestro tiempo limitado para prevenir un cambio climático catastrófico, hemos fallado en la protección de nuestros bosques. En el discurso reciente de Greta Thunberg a la ONU ella lamentó los siglos de “palabras vacías” que nos han llevado a la crisis que ya estamos viviendo. Mientras escuchamos a los árboles caer en el bosque, permanecemos con los brazos cruzados. Una investigación reciente encontró que la pérdida de los bosques ha aumentado un 40 por ciento desde que se firmó la Declaración de Nueva York hace cinco años. A estas alturas, llegar a la meta de 2020 es probablemente imposible. Las acciones que se han tomado, según el informe, son “inadecuadas para catalizar un cambio sistemático de comportamiento”. Y el problema no se limita a un país o a una región—está sucediendo en todo el mundo.

En la Amazonía, la deforestación el junio pasado fue un 88 por ciento más alta que en junio del año pasado. El presidente de extrema derecha, Jair Bolsonaro, ha animado la deforestación ilegal, apoyando los incendios extremadamente dañinos para despejar el camino y establecer granjas de ganado. Bolsonaro ha desmantelado agencias de protección ambiental y ha presentado una agenda de desarrollo sin restricciones, dañando drásticamente la ejecución de leyes ambientales existentes y empujando la Amazonía cada vez más cerca hacia un punto crítico.

De manera similar, en los Estados Unidos, las acciones de la administración de Trump representan amenazas con impactos devastadores. Durante el verano, Trump propuso una regla que restringiría severamente las regulaciones de manejo de los bosques de la Ley Nacional de Protección Ambiental (National Environmental Protection Act, por sus siglas en inglés) incluyendo permisos para la explotación forestal y la creación de nuevas carreteras. Trump también quiere permitir la tala en el Bosque Nacional Tongass, el bosque más grande del país y el hogar para la mayor concentración de águilas calvas en el mundo.

En el bosque boreal de Canadá, el bosque intacto más grande del mundo y un depósito para 12 por ciento del carbono terrestre del mundo, la tala de árboles continua a una tasa de un millón de acres (más de 400 mil hectáreas) cada año. Al nivel federal, Canadá ha invertido en la protección de los bosques liderado por grupos Indígenas, pero en 2019 han visto cada vez más retrocesos para la protección de hábitats de especies en Ontario, más retrasos en estas protecciones en Quebec y una falla continua en explicar adecuadamente la huella de carbono de la explotación forestal. Irónicamente, empresas como Procter & Gamble que firmaron la Declaración de Nueva York sobre los Bosques están ayudando a impulsar la destrucción en el boreal. Procter & Gamble, la empresa de los productos Charmin y Puffs, continúa la fabricación de pañuelos descartables hechos de árboles boreales en vez de producir algo más sostenible con contenido reciclado o materiales alternativos.

River Jordan

En la mayoría de los casos, las buenas noticias vienen del liderazgo de los Pueblos Indígenas. Los estudios han demostrado que donde los derechos a la tierra para grupos Indígenas son fuertes, la biodiversidad del bosque y el carbono están mejor protegidos. Se puede observar esto desde los trópicos hasta el boreal. En Brasil, líderes Indígenas han organizado en contra de Bolsonaro, y algunos esperan que la atención internacional a causa de los incendios llamará la atención a sus luchas que llevan varias décadas, para los derechos sobre la tierra y para la protección de sus tierras. En Canadá, los Pueblos Indígenas han liderado la administración de los bosques y el movimiento para establecer nuevas áreas protegidas. Desde la tan esperada creación del Parque Nacional Thaidene Nene hasta la expansión de los programas de guardianes indígenas, el liderazgo Indígena ha estado a la vanguardia de la protección del bosque boreal, un gran sumidero de carbono.

El 2019 ha sido un año lleno de obstáculos y noticias devastadoras para los bosques. Quedarnos con los brazos cruzados no es una opción. Con otro año a punto de concluir sin reducciones significativas de las emisiones de gases de efecto invernadero, tenemos que seguir el liderazgo de los Pueblos Indígenas en todo el mundo y parar de destruir lo que queda de los bosques intactos. Desde las tundras heladas hasta los desiertos áridos, el futuro de todos nuestros ecosistemas y las personas del mundo depende de lo que suceda con los pulmones de nuestra tierra. Ahora es el momento para actuar.

About the Authors

Jennifer Skene

Environmental Law Fellow, International Program

Carolina Herrera

Project Advocate, Climate & Clean Energy, Latin America Project, International Program

Jessica Carey-Webb

ACLS/Mellon Public Fellow, Latin America Campaign Advocate

Brendan Guy

Manager, International Policy, International program

Join Us

When you sign up you'll become a member of NRDC's Activist Network. We will keep you informed with the latest alerts and progress reports.