Diez datos poco conocidos sobre la Ley para la Protección de Especies en Peligro de Extinción

Todos sabemos que la ley existe desde los años 70, pero pocos entendemos por qué la legislación es tan importante y por qué corre peligro.

Robert Postma/Design Pics/Getty Images

1. La legislación surge, en gran parte, a raíz del águila calva.

En el 1966 el Congreso pasa la Ley para la Preservación de Especies en Peligro de Extinción, motivados por el riesgo de perder nuestro pájaro nacional, cuya población había sufrido una gran merma debido a la caza, la desaparición de su hábitat natural y el uso descontrolado del pesticida tóxico DDT. La Ley estipula que los Departamentos del Interior, Agricultura y Defensa de Estados Unidos tienen la obligación de proteger aquellas especies incluidas en la lista dentro de sus hábitats naturales. En el 1973, luego de una serie de enmiendas, el proyecto original se convirtió en la actual Ley para la Protección de Especies en Peligro de Extinción.

2. Hay una distinción legal entre especies “en peligro” y especies “amenazadas”.

Una especie clasificada como “en peligro” es una especie en peligro de extinción total o extinción en una zona significativa. Se considera “amenazada” una especie que corre el riesgo de verse en peligro en un futuro cercano.

3. Son más las plantas que los animales.

Por lo menos, cuando se trata del número de especies en peligro de extinción y especies amenazadas en Estados Unidos. La mayor parte de dichas plantas son especies florecientes, tales como la ambrosía del sur de Texas y el romero de hoja corta.

4. Existen dos maneras de añadir especies a la lista.

Los biólogos del Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos añaden candidatos según sus propios hallazgos y conclusiones o en respuesta a una petición pública. Bajo la actual legislación, cualquier persona puede presentar una petición por escrito y tiene derecho a una respuesta dentro de 90 días que notifique si la solicitud amerita una investigación más a fondo (que ha de ser completada dentro de un año). Una vez añadida una especie a la lista, su estatus entra en efecto dentro de un plazo de 30 días.

5. Funciona.

La legislación no sirve solo para vendar la herida; la ley requiere que el gobierno federal prepare un plan de recuperación para que la población en cuestión sea restaurada en números adecuados y, eventualmente, pueda ser eliminada de la lista. El 99 por ciento de las especies admitidas en la lista bajo la ley han logrado sobrevivir hasta al día de hoy y una cifra en ascenso—que incluye el águila calva, el halcón peregrino estadounidense y el canguro rojo—han logrado recuperarse lo suficiente para ser eliminados de la lista, lo cual significa que ya no corren peligro.

6. Salvar una especie puede ser la salvación de muchas más.

Ya que los ecosistemas son un conjunto de plantas y animales que dependen unos de otros, la preservación de una sola especie puede precipitar la supervivencia de las demás. El caso del lobo gris es un buen caso práctico. Cuando se reintrodujo el animal al Parque Nacional de Yellowstone, más de 20 años después de haber sido clasificado como en peligro de extinción (en el 1974), el impacto en el ecosistema sobrepasó toda expectativa. Las manadas controlaron la población de alces, lo cual a su vez protegió la población de sauces y álamos. Las ramas y hojas de dichos árboles ayudaron a refrescar las aguas de los arroyos, lo cual a su vez promovió la población de truchas autóctonas, creando hogares más acogedores para pájaros migratorios y proporcionando más alimento para los castores. Los diques de los castores ayudaron a la creación de mejores pantanos, hábitats que a su vez acogen a las nutrias, los visones y los patos. Y las ventajas continúan propagándose.

7. La ley se ha convertido en algo muchísimo más importante desde el surgimiento del calentamiento global.

En el 2008 se admitió bajo la Ley para la Protección de Especies en Peligro de Extinción la primera especie amenazada por el calentamiento global: el oso polar, amenazado por el derretimiento del hielo marino. En el 2011, el pino de corteza blanca fue la primera especie arbórea de propagación global en ser designada como candidata para protección por peligro de extinción. La especie se ve amenazada por escarabajos de pino de montaña que comenzaron a subir a mayores alturas debido al alza en temperatura.

8. El congreso está constantemente tratando de socavar la ley.

Proyecto tras proyecto, hay un flujo constante de propuestas para restar fuerzas a la ley: “Proyecto de Ley para la Autodeterminación del Manejo de Especies en Peligro de Extinción”, “Proyecto de Ley para el Uso de Sentido Común en la Protección de Especies (2015)” y el “Proyecto de Ley para la Transparencia en el Manejo de Especies en Peligro de Extinción del Siglo XXI”. Muchas de estas propuestas favorecen ganancias económicas a corto plazo a cuestas de esfuerzos de conservación a largo plazo, además de exigir cambios (como requerir consentimiento estatal) que harían más difícil la labor de protección. Existen además un sinnúmero de proyectos de ley adicionales que amenazan la ley con más sutileza, proyectos sobre el presupuesto federal, defensa o la seguridad del agua y alimentos, que contienen provisiones ocultas para desmantelar protecciones de especies específicas.

9. El sector comercial también insiste en derrocar la ley.

El caso de la perlita grisilla costera de California es un caso ejemplar: ha habido constructores y agencias de peajes luchando en contra de las protecciones federales existentes para esta especie en particular porque la ubicación de sus nidos resulta estar en un terreno altamente valorado. Ciertas corporaciones incluso han radicado peticiones alegando que el pájaro no es una verdadera subespecie y por ende no cumple con los requisitos para aparecer en la lista protegida.

10. Los ciudadanos podemos ayudar a hacer cumplir la ley.

Es preciso escribir a representantes y legisladores y exigirles que voten en contra de las más recientes propuestas que desmantelarían la ley. La ley incluye además una provisión para demandas ciudadanas, lo cual significa que todo ciudadano y organización tiene derecho a radicar una demanda para detener a cualquier parte, incluyendo a agencias gubernamentales, que estén en violación de la ley.

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